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La ‘Maestra’ Edymar Acevedo reveló “trauma” que marcó su niñez: “Lo recuerdo como si fuera ayer”

La Maestra Edymar Acevedo reveló un “trauma” de su niñez
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La Maestra Edymar Acevedo, jurado de Fiebre de Baile y revelación televisiva, recuerda difícil infancia marcada por extrema timidez en Tomé, vinculada, en parte, al alcoholismo de su padre. Su madre la introdujo al ballet para superar ese problema. Acevedo reveló sentir vergüenza por su nombre poco común y su transformación al agradecer su singularidad. Entenderse a sí misma a través del ballet le permitió vencer la timidez y aceptar sus dualidades.
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Sin duda, una de las revelaciones de la televisión en el último año es ‘La Maestra’ Edymar Acevedo, actual jurado de Fiebre de Baile.

Con su conocimiento, su llamativos looks y su carisma ha ido conquistando a la audiencia. No por nada fue una de las más aplaudidas en la final de la primera temporada del programa, que se llevó a cabo en el Movistar Arena.

Ahora, la reconocida bailarina recordó uno de los periodos más difíciles de su infancia en Tomé, donde la extrema timidez marcó sus primeros años.

Según relató a La Cuarta, el miedo a relacionarse con otras personas era tan intenso que evitaba salir de su casa y, cuando lo hacía, se escondía detrás de su madre. Incluso, asistir al colegio se transformaba en una experiencia angustiante.

Me acuerdo perfectamente de mi timidez. Era un trauma. Era dolor, dolor de guatita, no quería ir al colegio. Lo recuerdo como si fuera ayer”, confesó.

“Por eso mismo, mi mamá tuvo que buscar algo para que yo sacara mi personalidad, y así encontró ella el ballet para mí“, recordó.

La bailarina también vinculó esa etapa con el complejo ambiente familiar que vivió durante su niñez. Contó que su padre enfrentaba un problema de alcoholismo, situación que generaba una gran inestabilidad en el hogar.

“Mi papá era alcohólico. Un hombre maravilloso: artista, simpático y como un modelo físicamente; pero tenía ese problema de adicción. Yo creo que eso mismo me llevó a ser tímida“, expresó.

Además, explicó que desde muy pequeña comprendía lo que ocurría en su casa y veía el sufrimiento de su madre, mientras intentaba proteger a su hermana.

Al profundizar en ese tema, relató que su padre tenía cambios de conducta que la afectaban profundamente. “Tenía dos caras: una, el artista maravilloso; y el otro, la cara del monstruo”, comentó.

Esa incertidumbre provocaba que nunca supiera con qué versión de él se encontraría. “Yo quería mucho a mi papá, pero no quería que llegara en mal estado, quería que estuviera siempre bien, contento y bonito”, añadió.

Edymar Acevedo y la “vergüenza” que le provocaba su nombre

Otro aspecto que complicó su infancia fue su nombre. Edymar confesó que durante años sintió vergüenza cada vez que debía decirlo, ya que en esa época no era habitual escuchar nombres poco comunes.

“Cada vez que decían mi nombre en el colegio, ¡me ruborizada! ¡Un tomate!”, recordó entre risas. Incluso reconoció que lloraba y le preguntaba a su madre: “¿Por qué yo no tengo santo? ¿Por qué no me pusiste ‘María’, ‘Carmen’ o ‘Marcela’?”.

Sin embargo, con el paso del tiempo cambió completamente su percepción y ahora agradece tener un nombre tan particular, ya que muchas personas incluso creen que se trata de un nombre artístico.

Con el paso de los años, Edymar Acevedo comprendió que vencer la timidez no ocurrió de un día para otro, sino que fue un proceso permanente. Sin embargo, aseguró que el ballet se convirtió en el punto de partida para descubrir quién era realmente.

“Desde el momento que entré a la clase de ballet, supe que esa era mi vida, y se me iba la timidez completamente“, afirmó.

También explicó que durante mucho tiempo sintió que existían “dos Edymar”: una muy tímida y otra completamente extrovertida.

Finalmente entendió que ambas formaban parte de su personalidad y aprendió a convivir con ellas. “El ballet me salvó, absolutamente. ¿De qué me salvó el ballet? De la timidez, porque si no no hubiese podido vivir”, sentenció.