Señora América de MasterChef Chile reveló su desconocida faceta fuera de pantalla: “Hago locuras”
Con 78 años, la señora América se ha robado el cariño de los televidentes de MasterChef Chile. Sin embargo, detrás de su tierna personalidad se esconde una mujer aventurera, que ha volado en parapente, practicado snorkel y que no tiene miedo de enfrentar nuevos desafíos.
En conversación con Página 7, la participante habló sobre su desconocida vida fuera de las pantallas, su relación con los jueces y las divertidas situaciones que ha enfrentado desde que ingresó a la competencia.
“Yo no soy una experta en cocina. Soy una abuela que cocinaba en su casa, para su gente, para sus amigos. Esto ya son palabras mayores: es casi como aprender el idioma digital, aprender el idioma gastronómico”, confesó.
La inesperada faceta de la señora América fuera de MasterChef
Aunque muchos recién la conocen por su participación televisiva, América lleva una vida bastante activa, que combina su trabajo con personas mayores, el voluntariado y una especial afición por las aventuras.
“He hecho muchas aventuras: volé en parapente, en globo aerostático, hice snorkel. Pero esta ha sido la más desafiante y, a la vez, la que más retribución me ha traído hasta aquí”, reconoció.
Eso sí, admitió que no todos ven con buenos ojos su energía. Según contó, en redes sociales ha encontrado algunos comentarios desagradables relacionados con sus 78 años, aunque prefiere tomárselos con tranquilidad.
“Vivimos en una sociedad en que a todos los viejitos se los ve como en las caricaturas, con bastones. Yo corro, juego, hago locuras”, expresó.
“Yo pienso que esta es una etapa maravillosa. Quiero ser un modelo para que muchas personas que están en su casa se atrevan a salir y no caigan en depresión, porque quedarse en la casa es como enfermarse”.
Pero su historia no solo está marcada por las aventuras. América es enfermera, trabajó durante 46 años en el servicio público y hasta 2025 realizó clases en la Universidad Andrés Bello, según contó.
Actualmente, además de colaborar como voluntaria del Senama, enseña herramientas digitales a personas mayores y ayuda a niños con dificultades de aprendizaje. “Creo que los adultos mayores tenemos que hacer voluntariado. A veces no nos pagan, pero por Dios que nos paga el alma”, aseguró.
La incursión de América en MasterChef
Pese a su espíritu aventurero, ingresar al programa no fue una decisión que toda su familia celebrara desde el principio.
“Yo soy aventurera total. Pensé que allí también podría difundir la dignidad y la inclusión de los adultos mayores, y que a toda edad aprendemos”, recordó.
“Al principio mi familia no estaba muy de acuerdo, porque pensaban que era una locura, y además tenía que estar en Santiago. Empezaron las entrevistas y los castings, fui avanzando hasta el casting final y ahí ya no les quedó más que apoyarme”, contó.
Una vez dentro, la cocina profesional le presentó desafíos completamente desconocidos, incluyendo algunos términos gastronómicos que protagonizaron confusiones.
“Al principio un chef me decía ‘esto blanquéelo’, y yo decía: ¿qué será blanquear? ¿Echarle cloro?”, relató entre sus anécdotas.
Respecto de los jueces, aseguró que “son como los papás antiguos: te enseñaban pareciendo estrictos, pero te enseñaban. He aprendido cosas que nunca imaginaba”, expresó.
Con sus compañeros, en tanto: “Uno de mis objetivos era mostrar que nosotros, como mayores, podemos interactuar con jóvenes de 18, 20, 30, 40, 50 y hasta 60 años. Yo soy la mayor y lejos”, comentó.
Y agregó: “Ha sido un desafío, pero maravilloso. No he tenido dificultades con ellos, al contrario, soy como la abuela de todos”.
La familia y el cariño que recibe del público
En el plano personal, la participante también compartió detalles de su historia familiar. Hace más de una década quedó viuda, pero asegura que el cariño nunca ha faltado en su vida.
“Tengo hijas y nietos, pero también hijos adoptivos que me dicen mami y nietos que me dicen abuela. Son hijos y nietos putativos, pero la gente a veces no entiende el término, por eso digo ‘de palabra'”, explicó.
Sobre cómo ha enfrentado su viudez, América aseguró que mantiene una vida rodeada de amistades y actividades que le permiten compartir sus conocimientos.
“Soy viuda hace más de 10 años, pero tengo muchos amigos, los niños con los que colaboro, la parroquia. Enseño todo lo que he aprendido a lo largo de mi vida, porque si uno se guarda el conocimiento es una pérdida”, reflexionó.
A todo ese afecto se sumó el de los televidentes de MasterChef Chile, quienes le han dedicado numerosos mensajes en redes sociales desde los primeros capítulos.
“No sé cómo expresar el cariño que la gente me tiene y me manifiesta en las redes. Como soy monitora digital de personas mayores, poder manejar un poco las redes y ver ese cariño ha sido uno de los premios gordos que me he sacado por MasterChef. Ha sido muy hermoso”, aseguró.
“Cariño tengo por montones. Ahora tengo exalumnos de distintas universidades que me escriben, y de la nada tengo como 2.000 seguidores en Instagram. Siento que no puedo decepcionarlos, así que le pongo todo el empeño”, expresó.
Finalmente, la concursante reconoció que las extensas jornadas de grabación y las exigentes pruebas culinarias han puesto a prueba su energía, aunque eso no ha conseguido quitarle el entusiasmo.
“Es súper exigente, pero a la vez muy gratificante cuando te dicen que lo hiciste bien”, reconoció.
Pese al cansancio y las dificultades, América tiene clara su manera de enfrentar esta experiencia: “Hay que disfrutarlo. El día que deje de disfrutarlo, se va a notar. Uno sufre en el momento, pero no puede estar en esto si no lo disfruta”.