Mujer reveló cómo fue su infancia en la secta de Cahuala en Chiloé: “Sentía más miedo de acercarme”
Una mujer que nació y pasó sus primeros diez años en la denominada secta de Cahuala, en Chiloé, relató las humillaciones que enfrentaba cuando demostraba cariño a sus padres.
Su testimonio formó parte de un Reportaje de Teletrece sobre la comunidad, en el que exintegrantes denunciaron prácticas que habrían afectado sus vínculos familiares y su sexualidad.
La mujer describió una infancia marcada por el temor a las reacciones del grupo. Según contó, abrazar a su madre o a su padre podía convertirla en blanco de burlas.
“No era lo mismo si yo abrazaba a una persona X que si yo abrazaba a mi mamá o a mi papá. Si yo abrazaba a mi mamá o a mi papá, eso desencadena una humillación, literalmente bullying”, relató.
Ese trato, aseguró, terminó por condicionar la forma en que se relacionaba con ambos.
“Incluso sentía más miedo de acercarme a mi mamá y a mi papá por miedo a que se fuera a opinar que soy débil”, afirmó.
Durante la entrevista, también denunció una situación de índole sexual que vivió al interior de la secta en Chiloé: “Sí puedo confirmar que yo en primera persona viví alguna conducta sexual inapropiada”.
Exintegrantes denunciaron separación entre padres e hijos en Cahuala
El reportaje también recogió las declaraciones de Alfredo Urrutia, sobrino del fundador de la comunidad, Enrique Urrutia Aburto, conocido como el “Jefe”.
El denunciante explicó que los integrantes se distribuían en círculos de hombres, mujeres, jóvenes y niños, una organización que los mantenía separados.
“No era un esquema familiar. Él no cree en la familia. Dice que la familia, los vínculos familiares y biológicos son un impedimento para vivir en comunidad”, sostuvo sobre las ideas que, según su relato, promovía su tío.
Además, cuestionó el papel de María Alejandra Pinto, llamada la “Jefa”, en la crianza de los niños y abordó las consecuencias de esa estructura.
“Digamos que los padres ya quedan desvinculados de sus propios hijos. Entonces, el concepto de destrucción de vínculo generó muchísimo daño en la propia comunidad”, afirmó.
María Luz, otra exintegrante, aseguró que las reglas atribuidas a Enrique Urrutia también afectaron la relación con su hija.
“Dentro de las normas instauradas por Enrique, el ‘yo’ madre era nefasto para los hijos. Yo estaba con mi hija, que tenía entre 4 y 5 años, lo peor que yo podía hacer era acercarme a ella”, afirmó.
Según su testimonio, las restricciones incluso alcanzaban la lactancia.
“Las mamás podían amamantar a cualquiera de las guaguas, pero nunca a la que era de ellas. Era una ley”, sostuvo.
Las acusaciones sobre el control de la sexualidad en secta Cahuala de Chiloé
Entre los antecedentes que expuso Reportajes Teletrece figura el relato de una mujer adulta sobre una condición que, según denunció, Enrique Urrutia le impuso para iniciar una relación sentimental.
“Entonces tú me lavas los pies y vamos viendo cómo tú te relacionas con un hombre mientras estás tocándolo. Y después de eso me invitó a dormir siesta con él”, relató la exintegrante.
Por su parte, el abogado querellante Rodrigo Zegers aseguró que el fundador intervenía en la vida sexual de las parejas y autorizaba sus encuentros cuando buscaban tener hijos.
“Solo él autorizaba cuando las parejas podían tener vida sexual. La única persona autorizada para penetrar era él. Lo demás no estaba permitido, salvo cuando él autorizaba que se tuvieran niños, cuando se tuvieran guaguas”, afirmó.
Estos testimonios se conocen en el marco de una investigación de la Fiscalía por trata de personas con fines de explotación laboral, que mantiene bajo cuestionamiento las prácticas al interior de la comunidad y el rol de sus principales figuras de autoridad.
Según los antecedentes que el Ministerio Público entregó previamente a Reportajes Teletrece, la causa mantenía diligencias pendientes. En esa oportunidad, la Fiscalía tampoco descartó imputar nuevos hechos a los líderes de Cahuala.