Insomnio y pérdida de control: el impacto en las víctimas al reducirse la condena de los abusadores
La rebaja de penas a 56 condenados por delitos sexuales contra menores generó intensas críticas, cuestionamiento de la sociedad y reproches internos en el Gobierno.
Poco a poco, surgen los nombres o datos sobre los condenados por violaciones y abusos sexuales contra niños, niñas y adolescentes, algunos de ellos evaluados por Gendarmería con un alto riesgo de reincidencia, sin reconocimiento de sus delitos y sin empatía hacia sus víctimas.
Las noticias se enfocan en revelar los informes penitenciarios y la identificación de los beneficiados, muchos de ellos que ya se encuentran en libertad, mientras otros medios informan la posible salida del ministro de Justicia, Fernando Rabat.
Más allá de las noticias que aparecen día a día, el impacto más devastador recae directamente en las víctimas y sus familias, para quienes la noticia de la liberación de su agresor no es un simple trámite administrativo, sino un acontecimiento que reactiva sentimientos de amenaza, angustia e inseguridad.
Especialista advierte el impacto en víctimas de abusadores
Diario Usach conversó con Francisca Jaque, académica de la Escuela de Psicología Usach, quien explicó que este tipo de anuncios judiciales puede desencadenar en “cuadros de hipervigilancia, insomnio, recuerdos intrusivos y pérdida de control, demostrando que el trauma no concluye de forma automática cuando finaliza el juicio”.
A este sufrimiento de origen conductual se suma el fenómeno de la victimización secundaria, donde la herida ya no proviene únicamente del agresor, sino de la respuesta del propio sistema encargado de impartir justicia.
Sobre este punto, Jaque señaló que “en psicología existe un concepto que nos ayuda a comprender este fenómeno: la traición institucional. Este concepto se utiliza para describir aquellas situaciones en que una institución de la cual se espera protección o apoyo responde de una manera que termina profundizando el sufrimiento de quienes dependen de ella”.
De este modo, cuando el Estado modifica una condena que previamente había significado el reconocimiento del daño, las víctimas experimentan una desprotección e invalidez institucional que va carcomiendo su confianza en la sociedad y la autoridad.
Traición institucional
Un factor que agrava de forma sustancial la vulneración psicológica es la falta de protocolos de notificación previa a las víctimas en la normativa de reducción de condenas, lo que provoca que muchas se enteren del egreso de sus agresores de manera abrupta por medios de comunicación o redes sociales.
Respecto a esta vía de comunicación y la exposición pública, la académica, remarcó que “no es lo mismo recibir una noticia difícil en un espacio donde existe información clara, respeto y acompañamiento, que enterarse inesperadamente a través de una publicación en redes sociales o de un titular de prensa”.
La especialista advirtió que la difusión mediática no acompañada, sumada a comentarios sociales que responsabilizan a las víctimas o minimizan la violencia, genera nuevos episodios de invalidación e intensa soledad, aún más cuando la polémica se convierte rápidamente en una crisis política sin aparentes consecuencias.
La alteración del proceso de reparación y duelo es otra consecuencia crítica de las reducciones de pena, echando por tierra la falsa expectativa social de que la sentencia original marca un “cierre definitivo” en la vida de quienes sobreviven los abusos.
Consecuencias emocionales
Francisca Jaque reveló que “cuando una persona ha vivido una experiencia de violencia grave, no solamente debe enfrentar las consecuencias emocionales de lo ocurrido. Muchas veces también necesita recuperar la confianza, reconstruir sus relaciones, volver a sentirse segura y encontrar una manera de integrar esa experiencia en su propia historia”.
Sobre la responsabilidad de los organismos públicos y los medios en estos casos, la académica planteó que “el desafío no consiste solamente en informar una decisión judicial, sino en preguntarnos cómo podemos evitar que la manera de comunicarla se transforme en una nueva fuente de sufrimiento“.