Mientras el acceso a celulares, tablets y televisores se vuelve cada vez más cotidiano desde edades tempranas, familias y especialistas buscan la mejor alternativa para que los niños no abusen del tiempo frente a una pantalla.
“Durante los dos primeros años de vida, los niños aún no necesitan ni comprenden el contenido de las pantallas”, afirma la pediatra Ulrike Gaiser.
Durante esta fase, el niño entra en contacto con su entorno y amplía su percepción, enfocándose en otras personas aparte de su madre, y luego en aquello que lo rodea. Por eso es importante que aprenda a manejar su propia atención y no se coloque delante de algo que la absorba.
En esta etapa también es importante desarrollar la imaginación, explorar el mundo y moldearlo. Cuantas menos oportunidades tengan los niños de crear imágenes interiores, más difícil les resultará desarrollar la imaginación.
Por lo tanto, un máximo de 30 minutos diarios frente a una pantalla, con vigilancia de los padres, es el límite.