Diego Muñoz se sinceró sobre la repentina muerte de su padre: “No me quedaron deudas pendientes”
El conocido actor nacional, Diego Muñoz, enfrentó la pérdida de un pilar fundamental en su vida, en medio de la exposición y las luces del set de grabación.
En conversación con The Clinic, el intérprete abordó el doloroso y repentino fallecimiento de su padre, Sergio Muñoz, quien partió a principios de julio tras sufrir un infarto.
A pesar del duro momento, Diego regresó a las grabaciones en Mega a los pocos días. Respecto a cómo enfrentó este proceso, el actor confesó: “Yo estaba en muy buena relación con mi viejo (…) Quizás estaría diciendo otra cosa si mi relación con él hubiera terminado mal, pero no fue así”.
“No me quedaron espinas ni deudas pendientes. Nos dijimos todo lo que teníamos que decirnos, y eso me da mucha tranquilidad”, aseguró.
Diego Muñoz y la muerte de su padre: “Yo sé que se fue feliz”
Durante este proceso de duelo, los seres cercanos jugaron un rol fundamental para el artista. “Me he dado cuenta de lo importantes que son los amigos. A la familia uno no la elige; son las personas que te tocaron y con ellas haces lo mejor que puedes. Pero los amigos son esa familia que uno escoge”.
“Mi papá murió rodeado de sus amigos, haciendo lo que más le gustaba, lejos de Santiago, y yo sé que se fue feliz. Ellos hicieron todo lo posible por ayudarlo y, cuando llegué, seguían ahí, pendientes de mi hermana y de mí”, relató.
Asimismo, destacó el excelente trato que recibió por parte de su casa televisiva: “Sentí un apoyo enorme de parte de Mega. Apenas llamé para avisar lo que había pasado, suspendieron todo lo necesario y me dieron el tiempo que necesitaba. Después del apoyo de mis amigos, ese respaldo del canal fue muy importante para mí“.
La madurez a los 50 años y el recuerdo de su padre
Al ser consultado sobre las interrogantes que surgen al perder a un padre a su edad, Diego Muñoz contó que “la sensación más fuerte es que ya no tengo a quién hacerle ciertas preguntas”.
“Es como si se fuera una parte del techo. Una parte era mi mamá y otra era mi papá. Ahora me toca a mí ser ese techo. Conversábamos mucho sobre distintos temas. Pensábamos muy diferente, teníamos visiones distintas de muchas cosas, pero con los años logramos encontrarnos desde la escucha y el respeto”.
“Mi papá era constructor civil (…) Era una persona ordenada, ahorrativa y siempre me insistía en pensar en el futuro. Muchas veces discutimos, pero también aprendí mucho de él y seguí varios de sus consejos”, recordó con cariño, agregando que hoy se queda “con lo bueno, con lo aprendido y con la tranquilidad de haber podido despedirme estando en paz con él”.
“Hoy tengo una hija de cuatro años y entiendo que ahora me toca a mí ocupar ese lugar. Perdí ese techo que tenía arriba, pero ahora soy yo quien tiene que dar las respuestas. Creo mucho en la trascendencia. Mi papá sigue viviendo en mí, en las decisiones que tomo, en lo que le transmitiré a mi hija y en los recuerdos que comparto. Lo mismo pasa con mi mamá. De alguna manera, siguen presentes. Eso hace que la muerte no sea solo una ausencia, sino también una forma distinta de permanecer”, cerró.