Tras estreno de serie de Netflix: la historia del exsacerdote que supo qué pasó con Jorge Matute
Entre lo más visto de Netflix en Chile se mantiene Alguien tiene que saber, la serie inspirada en el caso Matute Johns, donde destaca la figura del sacerdote —interpretado por Gabriel Cañas—, cuyo rol resulta clave en el desarrollo de la historia.
Sin embargo, más allá de la ficción, los hechos que inspiran este personaje tienen un origen real, consignó La Tercera.
En febrero de 2003, durante una misa que coincidía con el cumpleaños número 27 de ‘Coke’, el entonces sacerdote Andrés San Martín sorprendió con una declaración que generó amplio impacto.
En ese momento, el paradero del joven aún era desconocido y las diligencias para dar con su ubicación seguían en curso.
Fue en ese contexto que el religioso apuntó al “secreto de confesión” que “me obliga a no denunciar a aquellos que secuestraron a un muerto”.

Sus palabras no pasaron inadvertidas. De hecho, la intervención le valió una amonestación verbal por parte del entonces arzobispo de Concepción, Antonio Moreno, debido a la controversia generada tanto en la comunidad como en la familia del joven penquista.
Con el paso del tiempo, San Martín decidió alejarse de la vida religiosa. Viajó al Vaticano y solicitó a la Santa Sede ser dispensado de sus funciones, proceso que se concretó en 2007, cuatro años después de la polémica homilía en la parroquia El Buen Pastor de San Pedro de la Paz.
Cabe señalar que su vínculo con la familia Matute Johns no era menor. Mientras ejercía como párroco, brindó apoyo espiritual a María Teresa Johns.

No obstante, esa cercanía se quebró tras sus declaraciones y su negativa a revelar la información obtenida en confesión, distancia que se mantiene hasta hoy.
Tras dejar el sacerdocio, Andrés San Martín rehízo su vida: se casó y asumió la dirección de un establecimiento educacional, cerrando así un capítulo marcado por uno de los episodios más controversiales ligados al recordado caso.