Secta Cahuala: las insólitas reuniones donde ‘El Jefe’ indagaba en la vida sexual de docentes
Un nuevo antecedente surgió sobre la presunta secta Cahuala en Chiloé, destapando una faceta desconocida de Enrique Urrutia Aburto, conocido dentro del grupo como ‘El Jefe’.
Según el reporte de T13, la investigación en curso arrojó datos sobre la influencia de este en el ámbito educativo al interior del colegio fundado por los líderes de la comunidad en la ciudad de Castro.
En ese sentido, exprofesoras y antiguas integrante del colegio Cahuala, aseguraron que Enrique Urrutia encabezaba reuniones de trabajo, donde les exigía a las educadoras que hablaran de sus experiencias sexuales. Lo anterior, con el argumento de alcanzar el “desarrollo personal”.
Los duros relatos sobre exposición en la secta Cahuala
Según el citado medio, uno de los testimonios es el de ‘Tamara’ (nombre ficticio por razones de seguridad), quien estuvo durante 14 años como parte del plantel docente del establecimiento.
Allí, la mujer reveló que ‘El Jefe’ de la secta Cahuala utilizaba instancias de coordinación escolar para indagar en la intimidad de las docentes, incluso de las que no formaban parte del recinto. De hecho, una de estas reuniones solo estuvo enfocada en que las mujeres relataran sobre sus experiencias sexuales.
“Todas tenían que contar… con la finalidad de desarrollarnos como personas. Era bien raro, porque yo miraba a las otras profesoras que no eran de la comunidad Cahuala y me preguntaba: ‘¿Por qué tenían que contar esta situación tan íntima que uno pocas veces la comparte?’ Pero ahí, en un contexto de trabajo, se estaba compartiendo”.
Y agregó: “Un profesor dijo una vez: ‘Bueno, es que el jefe sabe mejor lo que es bueno para mí que yo mismo’. Imagínate la consecuencia que puede tener esto en la psiquis. Él manipula la opinión de todos los demás”.
A dicho relato se suma el de Gloria Rodríguez, directiva y profesora del colegio durante 20 años, la que confirmó las presiones hacia la vida personal del cuerpo docente.
“Nosotros participábamos en las sesiones de desarrollo de Cahuala, donde exponíamos abiertamente nuestras vidas personales y profesionales (…) Detrás del ideal de evolución espiritual aparecían relatos de sometimiento, abuso de poder y relaciones sexuales condicionadas por la autoridad”, aseguró, haciendo énfasis en que quebró su vínculo con el establecimiento al saber de las denuncias por abusos.
Cabe señalar, que Enrique Urrutia y su pareja, María Alejandra Pinto Martínez, fueron formalizados por los delitos de trata de personas con fines de explotación laboral y sexual.