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El caso de la muerte del sargento Javier Figueroa en Puerto Varas sigue sin esclarecerse, a pesar de nuevos antecedentes. El llamado al 133 que alertó sobre personas consumiendo alcohol podría haber sido realizado por el propio sargento. Se descubrió que su celular estaba sin chip en su mochila y que el disparo fatal fue con su propia arma. La investigación se complica por falta de rastros de terceros en el arma y la trayectoria del proyectil.
El caso de la muerte del sargento Javier Figueroa, ocurrida en marzo en Puerto Varas, sigue generando inquietud, especialmente después de que salieran a la luz nuevos antecedentes relacionados con la investigación.
Como se recordará, el 11 de marzo, alrededor de la madrugada, un llamado al 133 dio inicio al procedimiento policial que terminaría con la trágica herida del sargento en la cabeza. A pesar de estar ocho días en riesgo vital, el uniformado falleció posteriormente.
A dos meses del hecho, el Ministerio Público aún no ha logrado esclarecer qué ocurrió esa madrugada. Sin embargo, según un reportaje de T13, el llamado al 133, que denunciaba a personas consumiendo alcohol en la vía pública cerca de una línea férrea, estaría relacionado directamente con el sargento Javier Figueroa.
Esto sugiere que la línea telefónica podría haber sido utilizada por el propio uniformado para alertar sobre la situación, lo que explicaría la falta de rastros sobre la persona que originó la denuncia.
Por otro lado, se ha descubierto que el dispositivo móvil del suboficial mayor, quien fue ascendido póstumamente, fue encontrado sin chip dentro de su mochila. Esta es una nueva pista que agrega complejidad al caso.
Además, otro aspecto que complica la investigación es la falta de rastros de terceros en el arma utilizada para el ataque. En cuanto al proyectil, se ha podido confirmar que el disparo que impactó la cabeza de Figueroa fue realizado con su propia arma, y que el proyectil ingresó por su frente, con salida posterior.