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La durabilidad de los implantes dentales es tema de debate entre pacientes, pero el equipo de Implantología de Clínica Mora Pavic desmiente el mito de que son “indestructibles”. Aunque pueden durar toda la vida del paciente, su éxito depende de la osteointegración inicial y del mantenimiento higiénico. La clave para una larga vida útil radica en la prevención y el control profesional, incorporando técnicas como el uso de seda dental especial y irrigadores bucales.
La pérdida de una o más piezas dentales encuentra su solución más eficiente y estética en los implantes dentales.
Sin embargo, una de las dudas más recurrentes entre los pacientes antes de someterse al procedimiento es su durabilidad real. ¿Son para toda la vida? ¿existe una fecha de vencimiento?
El equipo de Implantología de Clínica Mora Pavic aborda los mitos y verdades científicas que determinan el éxito de este tratamiento a largo plazo.
El mito más extendido es que, al tratarse de un dispositivo de titanio y una corona artificial, el implante es “indestructible” y no requiere cuidados.
La realidad es que, si bien el material no puede desarrollar caries, las estructuras biológicas que lo sostienen (la encía y el hueso) sí están expuestas a infecciones si no se cuidan adecuadamente.
“Los estudios clínicos demuestran que un implante dental tiene una tasa de éxito superior al 95% y puede durar entre 15, 20 años o incluso toda la vida del paciente”, señalan desde Mora Pavic.
“No obstante, esta longevidad no depende del implante en sí, sino de un factor crítico: la osteointegración inicial y el mantenimiento higiénico posterior”, agregan.
Los verdaderos enemigos de la durabilidad de los implantes dentales
Existen tres factores fundamentales que pueden poner en riesgo la vida útil de un implante dental:
La periimplantitis: es el equivalente a la periodontitis, pero en el implante. Ocurre cuando las bacterias de la placa dental se acumulan bajo la encía del implante, inflamando el tejido y destruyendo progresivamente el hueso que lo sujeta. Si el hueso se pierde, el implante se suelta.
El tabaquismo: el cigarrillo reduce el flujo sanguíneo en las encías, lo que dificulta la cicatrización y debilita la respuesta inmune contra las bacterias, triplicando el riesgo de fracaso del tratamiento.
El bruxismo no tratado: las fuerzas excesivas causadas por apretar o rechinar los dientes pueden generar microfracturas en la corona o sobrecargar el tornillo, acortando su vida útil si no se utiliza un plano de descarga.
Para garantizar que un implante dure décadas, la clave está en la prevención y el control profesional.
No basta con cepillarse los dientes; el paciente con implantes debe incorporar el uso de seda dental especial (tipo SuperFloss) o irrigadores bucales para limpiar eficazmente las zonas de difícil acceso.