Tener un motel puede resultar ser una actividad bastante rentable. Además se puede sumar una que otra anécdota o situación poco común, en especial si espiar a los clientes se convierte en un pasatiempo.
Tal y como ocurrió en el motel Manor House, en el estado de Colorado (Estados Unidos), luego que Gerald Foos, su dueño, decidiera escribir un libro en el que recopila sus más acaloradas historias, que observó en primera persona.
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Anécdotas que nacen desde el voyeurismo de este hombre ya que, según la información compartida por la revista New Yorker, desde 1960 se dedicó a espiar cómo sus esporádicos clientes calmaban sus pasiones.
Pero la curiosidad del califa propietario no era cosa fácil de llevar y, como digno profesional en su oficio, Gerald equipó el motel con una serie de piezas con respiraderos falsos a los que después ingresaba para ser partícipe silencioso del encuentro carnal.
De esta manera logró recopilar cientos de eróticas escenas en persona, e incluso ser testigo de una agresión a una mujer en manos de su supuesta pareja. Historias que verán la luz el 12 de julio, cuando el candente libro The Voyeur’s Motel salga a la venta.