El desafío del sueño femenino: los factores que estropean el descanso de las mujeres
Las estadísticas sobre el sueño revelan que las mujeres enfrentan mayores dificultades que los hombres para descansar al dormir.
Según la Encuesta Global del Sueño 2025, el 38% de las mujeres experimenta problemas para conciliar el sueño más de tres veces por semana, frente al 29% de los hombres.
A pesar de que las horas de descanso no varían considerablemente, las mujeres reportan peor calidad de sueño. Además, casi una de cada cuatro mujeres experimenta sueño inquieto, mientras que entre los hombres la proporción es de uno de cada ocho.
Este patrón se debe, en parte, a factores hormonales. Según indicó la psicóloga María José Aróstegui a El País, el sistema endocrino influye directamente en los centros del sueño en el cerebro. Durante la pubertad, los cambios hormonales generan alteraciones en el ciclo del sueño, que se intensifican durante el embarazo y la lactancia, y llegan a su punto máximo en la perimenopausia, afectando hasta un 60% de las mujeres.
Además de los factores biológicos, el contexto social juega un papel crucial. La socióloga Amaia Bacigalupe destaca que las mujeres, especialmente aquellas de clases desfavorecidas, experimentan más problemas de sueño debido a la carga mental asociada a las tareas domésticas y de cuidado.
“El estrés situacional, las preocupaciones por la familia y la economía, y la constante alerta mental, fragmentan el descanso”, explica Aróstegui.
La Encuesta Global del Sueño también confirma que las responsabilidades familiares afectan significativamente más a las mujeres.
¿Qué otros factores afectan el sueño y descanso de las mujeres?
Otro aspecto que influye en la calidad del sueño femenino es la dinámica de pareja. Un estudio publicado en el European Respiratory Journal reveló que las mujeres duermen peor cuando comparten la cama con una pareja que ronca o se mueve, comparado con cuando duermen solas.
El cansancio crónico de las mujeres no es un problema individual, sino estructural, según Bacigalupe. La falta de corresponsabilidad en el hogar y la precarización del trabajo son factores clave. Además, el sistema de salud ha medicalizado este malestar, aumentando el uso de ansiolíticos y somníferos.
La neuróloga Ana Fernández Arcos subraya que la mala calidad del sueño en las mujeres está vinculada a problemas de salud graves, como enfermedades cardiovasculares y metabólicas. Los estudios muestran que, aunque ambos géneros reportan similar calidad de sueño, las mujeres tienen un mayor riesgo debido al estrés emocional y la inflamación.
Para mejorar la calidad del sueño femenino, Fernández Arcos propone formar mejor a los profesionales de salud y avanzar en investigaciones específicas sobre el sueño en mujeres, considerando sus diferentes etapas hormonales. También insiste en la necesidad de cambiar las condiciones sociales y políticas, con un enfoque de género, para reducir las desigualdades y mejorar las condiciones de vida.