Lund es una pequeña ciudad sueca que tiene cerca de 100 mil habitantes y que decidió tomar una drástica medida para alejar a los turistas de sus calles, en el marco de la pandemia del COVID-19.

En concreto, las autoridades del Departamento de Medio Ambiente esparcieron excremento de pollo en una de sus plazas principales, donde se reúne una gran cantidad de personas en el marco de la Noche de Walpurgis, evento que en años anteriores ha congregado a alrededor de 30 mil personas y que se lleva a cabo el 30 de abril.

Gustav Lundblad, director de aquel organismo explicó en la oportunidad al medio CNN que “Lund podría convertirse en el epicentro de la propagación del coronavirus en este comienzo de mayo. Tenemos la oportunidad de fertilizar el pasto y al mismo tiempo emanar un fuerte olor. Esto, hará que no sea tan agradable sentarse y tomar cerveza en el parque”.

Esta zona tiene muy pocos casos positivos, lo que buscan mantener y, en este contexto, el popular festival cultural era una amenaza.

“No sería una experiencia agradable sentarse en un parque que apeste a excremento, pero será bueno para el pasto, ya que el excremento de pollo tiene fósforo y nitrógeno, así que tendremos un parque muy lindo en el verano”, expresó.

Cabe destacar que la ciudad no está en cuarentena, por lo que las autoridades dijeron que si bien no tienen el poder de prohibirle a los turistas que lleguen a la zona, sí pretendían que los interesados desistieran de hacerlo.

Según explicó BioBioChile, la Noche de Walpurgis, que simboliza el final del invierno, nació hace siglos con un motivo religioso, pero con el pasar del tiempo se desvirtuó. En este contexto, es un argumento para reunirse en torno a una fogata y beber alcohol al ritmo de la música.