De vender pollo a su vecina a lograr $500 millones al mes: la historia del dueño de Minimayorista
Guardó el pollo en el congelador de su mamá, lo porcionó en bandejas y fue a tocar el timbre de la casa de al lado. Era julio de 2017 y el emprendedor Edgard Moreau (44) descubrió casi de inmediato que la venta funcionaba.
“Mi primera clienta fue la vecina del lado, después mi otro vecino, luego toda la cuadra. Así empecé el negocio”, recuerda el dueño de Minimayorista, cadena de supermercados que hoy dista mucho de sus inicios: ya cuenta con seis tiendas físicas en Santiago, dos por abrir durante el segundo semestre, más de 350 productos disponibles e ingresos por $500 millones mensuales.
En el origen, Moreau vendía artículos de mascotas, pero sus paseos por el vecindario ofreciendo congelados lo terminaron convenciendo de cambiar de foco. “Durante el día trabajaba en los pet shops y en la tarde iba casa por casa vendiendo filetitos de pollo cada vez con más éxito”, comenta.
Al poco tiempo, tuvo claro que había encontrado algo distinto. “Me di cuenta de que a quien le vendía una cama para perros probablemente no le vendería otra en mucho tiempo, mientras que la persona que me compraba un kilo de pollo podía volver a comprarme a la semana siguiente”, dice.
La conclusión fue simple y definitoria: “Entendí que ganaba menos con cada venta, pero la gente volvía a comprar mucho más seguido“.

El inicio de Minimayorista
Decidido, liquidó el negocio de mascotas y apostó por los alimentos. La operación comenzó a crecer hasta que la casa de su mamá, en Peñalolén, terminó quedándole chica, “principalmente porque también la usaba como pequeña bodega”.
Fue entonces cuando arrendó una propiedad, instaló dos cámaras de frío y compró una camioneta refrigerada para ampliar el negocio. Vendía en ferias y a domicilio, pero al mismo tiempo comenzó a desarrollar el canal online. “Durante esos dos años creé con mi primo una página web de Minimayorista para que la gente pudiera hacer pedidos desde su casa y yo los repartiera en el camión refrigerado“, cuenta.
Esa logística multiplataforma resultó clave. Tras el estallido social de 2019 y sobre todo con la pandemia de 2020, el negocio creció con fuerza. “Después del estallido social llegamos a un peak cercano a los $40 millones mensuales en ventas. La gente se asustó, compró mucho y mis ventas aumentaron bastante. En febrero de 2020 abrimos nuestro primer local, en La Florida, y fuimos creciendo mucho más”, rememora él.
“Al principio hacía prácticamente todo solo: imprimía los pedidos, los armaba, iba a comprar, los repartía, volvía, ordenaba y empezaba otra vez. Trabajaba al menos 16 horas diarias”, suma.

El despegue con nuevos locales
Consolidado en los repartos, inició el despegue con más locales físicos. De manera sostenida, levantó tiendas en Peñalolén, Puente Alto, La Granja, otra en La Florida y en Padre Hurtado.
“Para mí es un orgullo. Partimos vendiendo solo pollo y hoy tenemos centenares de productos: congelados, abarrotes, dulces, bebidas, lácteos, masas, pan y otras categorías. Ya ofrecemos prácticamente el minisurtido completo de un supermercado grande”.
También pasaron de tener un solo trabajador —él mismo— a más de 25 personas entre cajeros, repartidores y personal part time.
En pleno auge de su negocio, el peñalolino proyecta abrir tres nuevos sitios durante este 2026: dos Minimayorista, ubicados en Ñuñoa y Colina, y un local dedicado a la comida rápida. “Hoy ya tenemos ventas por $500 millones mensuales. Mi aspiración es que estas nuevas aperturas nos permitan crecer alrededor de un 20% y acercarnos primero a los $600 y luego a los $700 millones al mes”, agrega.
A nueve años de haber levantado el proyecto, Moreau disfruta de su buen momento, sin dejar de proponerse metas ambiciosas. “Yo veo a Minimayorista como un hijo y me encanta ver que este está creciendo bien y fuerte. Ha sido un trabajo arduo y me gustaría poder llegar a tener 100 locales de la cadena”, decreta.
“Se me ha acercado gente interesada en franquicias o asociaciones, pero por ahora prefiero seguir desarrollando el modelo como lo estoy haciendo”, establece.
“Quiero seguir trabajando, buscando los mejores precios y tomando buenas decisiones de inversión para acercarme a ese objetivo. Continuar con este crecimiento también significaría generar mucho empleo, que es algo que me interesa mucho“, retoma el empresario, quien se pone fechas concretas.
“Mi objetivo es intentar alcanzar esa escala de 100 locales en unos cinco o seis años. Sé que es un plazo exigente, pero esa es la meta. Por ahora, la proyección es seguir abriendo puntos de ventas y aspirar a los $1.000 millones mensuales”, termina él.