Álvaro Ballero alzó la voz ante las críticas que ha recibido en redes sociales en el marco de la guerra de Ucrania y Rusia, pues su esposa, la patinadora Ludmila Ksenofontova, es oriunda de este último país.
“Hace años no sentía eso que muchos llaman ‘odio’, desde cuando era el ‘yo amo a Ballero’, hasta los problemas que vivimos con mi hermana… Esos comentarios que no tienen justificación, una violencia que no tiene excusa alguna, ninguna“, partió señalando.
“Mi hijos tienen sangre rusa. Santino, Ivana, Vika y Milla son el resultado de la mezcla de dos culturas, tan distanciadas, pero parecidas a la vez. Sí, parecidas”, añadió.
Ballero indicó que los rusos se ven fríos, pero que en realidad no lo son. “En el fondo son los mejores amigos, fieles, directos”, comentó.
“Si te dicen que te van a ayudar a las 7 de la mañana, llegarán a las 6:40 AM. Nunca te preguntarán cuál es tu apellido, dónde estudiaste… No, nunca. Ellos valoran los hechos, no lo superficial”, señaló.
En esta línea, Álvaro expresó que su esposa, Ludmila Ksenofontova, “es la persona más increíble, superior y humana que he conocido”, agregando que “es una amiga de las antiguas, esas que no te dejan”.
“Sus mejores amigas en Chile son una ucraniana y otra rusa. Y no, no es pro Putin. Creer que todos los rusos son violentos, pro guerra, es como creer que todos los chilenos somos pro dictadura. No, no es así, los rusos forman una cultura increíble…”, relató.
“Yo, al igual que ustedes, creía que eran malos, malos, malos; como nos hicieron creer los gringos, pero no son así. Claro que hay excepciones, pero mi familia, los Ksenofontov, son increíbles, de un tremendo corazón“, aseveró.
El productor llamó a sus seguidores a que nunca se queden “con solo una versión de la verdad” y que como sociedad “no promovamos el odio sin sentido”.
Sobre las fotografías que compartió, Álvaro detalló que se tratan de “hermosos recuerdos” de su familia rusa, como también de “chilenos que me escriben mensajes que no tienen cómo justificarse”.
“Quienes hablan de paz muchas veces terminan siendo los impulsores de la guerra, el odio y lo peor del ser humano”, afirmó.