Las autoridades y especialistas han puesto especial énfasis en las precauciones que hay que tomar para ver el eclipse solar total, que se producirá este 2 de julio.

Una exposición directa de la vista a este fenómeno natural, puede causar severos trastornos en la visión de las personas. Bien lo sabe Daniela Ponce, quien en 2010 observó el eclipse parcial del 11 de julio de 2010.

La joven, quien tuvo que cambiarse de carrera universitaria, luego de este hecho, compartió un video para exponer su caso. “En el año 2010 viendo un eclipse solar parcial en la ciudad de Quilpué, me quemé los fotoreceptores de los ojos y tuve que usar lentes para siempre. Quedó tatuada la luz y la sombra del eclipse en mis ojos. La juventud me ayudó a regenerar un poco, pero es irreversible”, señaló en el video.

Este martes la joven fue contactada por el Muy Buenos Días para profundizar sobre su “traumática” experiencia y así prevenir a otros para que no pasen por lo que ella tuvo que vivir.

Fue una cosa instantánea, de un momento para otro. Sentí un rayo láser en mi ojo, ya que el ojo izquierdo fue el más afectado. Me quemaba, veía un punto negro, pensé que se me iba a pasar, pero no pasó nada”, sostuvo Daniela.

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Captura | TVN

Luego añadió que “a los dos días fui al oftalmólogo y me mandaron de urgencia al retinólogo. Me dijeron que era irreversible, me dieron unas gotas para paliar un poco la situación, pero no había nada que hacer”, reconoció la mujer de 29 años, quien también confesó que dejó su carrera de Derecho a raíz de esta situación.

“Me dio estrés post traumático y no pude rendir los exámenes, así que me cambié de carrera”, dijo. Finalmente, estudió sociología y hoy emprende en el área de las asesorías.

Daniela indicó que durante algunos días se cuestionó por lo sucedido. “Fue un accidente, pero me decía ‘cómo tan pava’, obvio que fui responsable, pero no sabía”, admitió.

“¿Por qué decidiste subir el video?”, le preguntaron en el panel del matinal de TVN. “Para prevenir, advertir que uno no puede salir y mirar directamente al sol. No es un juego”, cerró la joven que tiene que usar unos lentes especiales de por vida, lo que le ha ayudado a regenerar en parte su visión.