Hace un tiempo Paul Briggs (43) sufrió un grave accidente en automóvil que lo dejó con un grave daño cerebral. Tras ese trágico episodio, su vida cambió radicalmente, ya que pasó de ser un extrovertido policía que amaba las aventuras, a estar inmóvil en una cama de un hospital, sin poder hablar, comer o hacer cualquier cosa que una persona común hace.
Es por esto que su madre y esposa decidieron tomar una trágica decisión: desconectarlo para así librarlo de su dolor constante.
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Su esposa Lindsey, madre de su hija de cinco años, le consultó a la Corte de Protección en Inglaterra si podía permitir que la máquina de soporte que ayudaba a su marido a estar con vida fuera desconectada, apelando a que: “No quiero que él sufra más”.
Sin embargo, los doctores del Centro Walton, Fundación NHS y la comisión de la Clínica Wirral contestaron a la solicitud, diciendo que aún están evaluando la situación, ya que el paciente ha presentado unas mejorías.
Pero su familia insiste en que quiere que este dolor termine para Paul Briggs. “Cada vez que veo a Paul me duele pensar en que ya no es la persona que él solía ser, es muy muy difícil“, dijo su madre al diario británico The Mirror.
Cabe señalar, que según lo que informa el medio inglés, las personas que se encuentran en este estado de gravedad viven alrededor de 10 años y los doctores mencionaron que él jamás volverá a ser como antes.
La audiencia aún continúa y sus familiares siguen esperando una solución para que su hijo encuentre la paz interna.