Muchas veces el éxito de una persona depende de sus habilidades comunicativas, más que del don que tenga para hacer algo… aunque obviamente este tema también importa.

A veces pensamos que las personas tímidas están acostumbradas a “recibir órdenes” y que las que tienen carácter y son más extrovertidas, a darlas.

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Por eso es tan determinante que se enseñen técnicas de comunicación verbal, no verbal y oral desde temprana edad, según aconseja Jorge M. Gutiérrez, fundador y docente de la Escuela Chilena de Oratoria.

El profesional explica, con el siguiente ejemplo, la gran diferencia que puede existir entre alguien que las tiene, con una persona que no las posee, para defender su argumento:

Una niña de seis años comienza a recibir apoyo profesional para que cada uno de los mensajes que comunique, como por ejemplo “papá me puedes dar eso”, sea enviado de una manera clara, utilizando una expresión corporal basada en gestos adecuados de sus manos, una sonrisa cordial, una postura estable de su cuerpo; sumado al perfeccionamiento de su expresión vocal, dando énfasis a que logre una mejor modulación y un volumen más alto.

Si dicho proceso de formación se efectúa de manera permanente, es seguro que esa niña a los 15 años podrá comunicarse perfectamente, diferenciándose de sus compañeros de clases y hasta probablemente de la mayoría de los adultos con los cuales se relacionará.

Lo anterior, le permitirá participar en diversas actividades académicas y sociales, siendo ésta el centro de atención para los otros, quienes la escucharán con atención y se cautivarán, pues ella dominará muy bien más de 100 técnicas de comunicación verbal, no verbal y oral. Además, tendrá la capacidad de comunicarse sin casi dificultad con su entorno familiar, siendo reconocida como una excelente hija, capaz de defender sus posturas, pero también consciente de la relevancia de escuchar y respetar las ideas de otros.

Ya cuando esa adolescente se transforme en una adulta sin problema podrá encontrar un excelente trabajo o hasta emprender en su propio negocio, ya que contará con una de las principales herramientas del éxito: saber comunicar.

Ahora bien, otro niño de también seis años no recibió apoyo para aprender a comunicarse, sino más bien sus padres, quienes tampoco reconocen ni entienden muy bien la relevancia de aprender técnicas para hablar bien en público, lo orientan a que pase la mayor parte de su tiempo frente al computador o celular moviendo los dedos y motivándolo para que pueda lograr ganar el videojuego, pues como premio a su esfuerzo será invitado con regularidad a comer hamburguesas, papas fritas, entre otros alimentos.

Ese niño llegó a ser adulto, estudió y logró ser contratado en el área informática de una gran empresa fundada y dirigida por una niña que a los seis años recibió apoyo de su padre o madre, quien todas las semanas le enseñaron a través de juegos y clases personalizadas la importancia de hablar bien en público.

Ante este ejemplo, el fundador de Escuela Chilena de Oratoria realizó un llamado a no perder el tiempo, y a entregarle a su hijo la posibilidad de dirigir su propia empresa.