Aunque muchas mujeres no lo sepan, la zona íntima es tan delicada como el rostro, por lo cual siempre se debe tener cuidado al momento de asearla.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que esa zona tiene un ph distinto al resto del cuerpo, lo que se refiere al grado de acidez o alcalinidad que presenta y que evita contraer infecciones.
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Cabe destacar, que la vagina reacciona de diferente manera a la temperatura en relación al resto de la piel del cuerpo. Pero también al material del cual está construida la ropa interior.
Según el sitio Salud 180, los materiales que no son naturales resultan bastante agresivos para esa zona, ya que almacenan mucho calor y humedad. Y es precisamente el calor el que puede modificar el ph.
Pero eso no es lo único que puede afectar dicha parte del cuerpo, ya que nuestros hábitos también influyen, como la ropa ajustada, estar mucho tiempo sentada e incluso el ciclo menstrual; período donde necesariamente hay que utilizar toallas higiénicas.
Para evitar problemas, es recomendable el uso de ropa de algodón, ya que tiene el beneficio de no almacenar tanto calor ni humedad, permitiendo una correcta transpiración.
En cuanto al lavado de la zona genital, según el sitio Mejor con salud, debe realizarse como máximo dos veces al día para no afectar la flora que genera ácido láctico.
Idealmente, se debe hacer con agua tibia para evitar irritaciones y utilizar un jabón personal de fórmula suave. Luego, se debe secar muy bien con una toalla especialmente destinada a eso.
Jabones íntimos
La industria se ha preocupado de la elaboración de jabones especiales para mantener el ph de la zona y evitar la proliferación de microorganismos dañinos.
Hay que tener cuidado con los jabones normales, ya que estos pueden ser la causa de eventuales enfermedades, por eso es importante utilizar uno que sea adecuado para esa delicada zona.
Los desodorantes íntimos no son recomendables para mantener la zona libre de humedad y malos olores, ya que al tener una base química, pueden resultar más agresivos y producir una alteración del ph.
También hay que tener cuidado con las toallas higiénicas y con los tampones, ya que pueden ser la causa de alguna infección, por lo cual deben ser utilizados con cuidado, cambiándolos varias veces al día.
Después de mantener relaciones sexuales, lo recomendable es orinar para evitar eventuales infecciones y lavarse, ya que a pesar de que el semen es neutro y no supone riesgo, se puede mezclar con bacterias y provocar malos olores.