Un extraño criticó a una madre porque su hijo llevaba tutú: su respuesta es viral
En más de una ocasión hemos sido testigos de casos en que una madre debe salir en defensa de sus hijos, ya sea porque algún extraño cuestionó su crianza o porque ha sido objeto de algún acto discriminatorio.
En este contexto, son varias las que han dejado en silencio a esos mismos extraños que se han atrevido a increparlas, tanto que ni siquiera los famosos se salvan.
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Esta semana la actriz Charlize Theron ha estado en el ojo del huracán, tras recibir decenas de críticas a través de las redes sociales por haber “permitido” que su hijo usara una peluca rubia de la princesa Elsa, de la película de Disney, Frozen.
En la misma línea, una madre oriunda de Plymouth, Massachusetts, tuvo que enfrentar a un sujeto que la trató de “mala madre” por dejar que su hijo Roo, de tres años, lleve un tutú.
Fue a través de Facebook que Jen Anderson relató la historia y aprovechó de enviarle una feroz respuesta. La misma que ha tenido un increíble éxito viral, compartiéndose casi 50 mil veces, y lo que dijo es, básicamente, que jamás se dejará intimidar por extraños ni permitirá que le digan lo que puede y no puede vestir su pequeño.
El mensaje dice lo siguiente:
A mi hijo de tres años y medio le gusta jugar con camiones. Le gustan los rompecabezas. Le gusta comer ciruelas y le gusta llevar tutús brillantes. Si le preguntan, dirá que los tutús le hacen sentirse guapo y valiente. Si le preguntan, dirá que no hay reglas acerca de lo que los niños o las niñas pueden ponerse.
Mi hijo ha llevado tutús a la iglesia. Ha llevado tutús a las tiendas. Ha llevado tutús en el tren y en el parque. En nuestro mundo no ha sido un problema. Nos han hecho preguntas bien intencionadas, las hemos respondido, nos ha ido bien. Nos IBA bien, hasta ayer.
Ayer, en nuestro paseo al parque, mi hijo y yo fuimos abordados por alguien que exigió saber por qué mi hijo llevaba falda. No lo conocíamos, pero parecía que nos había estado observando durante un rato. “Sólo tengo curiosidad“, dijo el hombre, y agregó: “¿Por qué le estás haciendo esto a tu hijo?”
No tenía curiosidad. No quería respuestas. Quería asegurarse de que ambos supiéramos que lo que mi hijo estaba haciendo -lo que yo le estaba permitiendo hacer- estaba mal. “Ella no debería seguir haciéndote esto“, dijo. Habló directamente a mi hijo: “Eres un niño. Ella es una mala mamá. Es abuso infantil“.
Nos sacó fotos, a pesar de que le pedí que no lo hiciese. Me amenazó: “Ahora todos lo sabrán”, dijo, “Ya verás”. Llamé a la policía. Vinieron, escribieron un informe, elogiaron la falda. Aún así, mi hijo no se siente a salvo al día de hoy. Él quiere saber: “¿Va a volver el hombre? ¿El hombre malo? ¿Va a gritar cosas más desagradables sobre mi falda? ¿Va a tomar más fotos?”
No puedo contestar con certeza. Pero puedo decir esto: No voy a intimidarme. No voy a sentirme vulnerable o con miedo. No voy a dejar que un extraño enfadado le diga a mi hijo lo que puede o no puede llevar. Puede que el mundo no quiera a mi hijo por quién es, pero yo sí. Vine a esta tierra para asegurarme de que lo sepa. Voy a gritar mi amor desde las esquinas.
Voy a defender, gritando, su derecho a andar por la calle en paz, llevando la prenda de ropa que quiera llevar. Le voy a enseñar, en todo lo que pueda, que valoro la persona que es, que confío en su visión de sí mismo y apoyo sus decisiones. No importa lo que diga nadie más, no importa quien intente detenerlo o cuán a menudo.
Mi familia tiene el siguiente lema:
Amamos.
Somos amables.
Somos decididos y persistentes.
Somos guapos y valientes.
Sabemos quienes somos. Los extraños no van a cambiar quienes somos. El mundo no va a cambiar quienes somos.
Nosotros vamos a cambiar el mundo.