Hace más de una década, el cineasta Silvio Caiozzi se imaginó un pueblo al fin del mundo. Para encontrarlo, recorrió el Chiloé que conoció en los años 70, lleno de casas antiguas con tejuelas de alerce.

Sin embargo, el lugar de su memoria había desaparecido: construcciones de zinc y cemento habían reemplazado muchas viviendas, y otras apenas sobrevivían, abandonadas a su suerte.

Años antes, cuando aún no pensaba en filmar su película Y de pronto el amanecer, Caiozzi y su socio de entonces, Orlando Salazar, adquirieron un terreno de 22 hectáreas en Punta Pello, en la península de Rilán, frente a Castro.

Aunque su plan era realizar solo una inversión inmobiliaria, en ese viaje, Caiozzi supo que había encontrado ese pueblo al fin del mundo que quería como locación para su cinta más ambiciosa, que aborda la historia de un periodista que después de 40 años regresa al pueblo de su infancia.

Inicialmente, pensó en rodar en Caleta Tortel, en la región de Aysén, pero las dificultades de producción lo hicieron descartar esa opción.

Entonces decidió ambientar su historia en la isla, trasladando casas abandonadas a su terreno, siguiendo la tradición chilota de las conocidas mingas.

De la idea a la película

En agosto de 2013 comenzó el traslado de las primeras casas. Para ello, buscaron a descendientes de quienes alguna vez dirigieron las tiraduras, quienes los asesoraron para mantener firme la estructura usando troncos cruzados, tal como se hacía antiguamente.

Hoy, en lugar de decenas de bueyes, las viviendas se trasladan con grúas, camiones o incluso por agua, guiadas por pequeñas embarcaciones.

Para los vecinos, revivir esta tradición fue toda una celebración, y muchos salían a despedirse de las casas en su recorrido hacia el nuevo hogar.

Ahora, ese espacio es conocido como el Pueblito Weltún, que ha evolucionado desde su origen como parte del proyecto cinematográfico y patrimonial del cineasta Silvio Caiozzi hacia un espacio cultural abierto a la comunidad y al turismo.

El lugar se centra en la resignificación de las tradiciones locales, oficios ancestrales y prácticas culturales del archipiélago de Chiloé, manteniéndose activo con una agenda de actividades y eventos para el público.

La “locura” de Silvio Caiozzi

“Ha sido un exitazo el Pueblito Weltún. El año pasado como 4000 personas lo visitaron en 3 meses, en 2 meses y medio”, comentó el propio Caiozzi en diálogo con Página 7.

¿Y dónde está ubicado específicamente? “Justo frente a Castro, al otro lado del agua, que está la península de Rilan. Entras a la península y este pueblito está justo frente a Castro”.

Se transformó en un centro turístico de Chiloé, de toda esa zona. La municipalidad ya está fascinada con esto, entonces, inmediatamente firmamos acuerdo con ellos y nos hacen promoción, porque para ellos es un centro turístico. Entonces, nos ha ido muy bien con esa locura, otra locura”, cerró.

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