Icha Sobarzo recordó con emoción a Sergio Valero y reveló decisivo gesto que marcó su llegada a Rojo
Icha Sobarzo recordó con profunda emoción al profesor Sergio Valero, figura emblemática de la danza espectáculo en Chile, quien falleció recientemente.
María Isabel estudió durante once años en la escuela del maestro y, por supuesto, estuvo presente tanto en el velorio como en la despedida que las distintas generaciones de alumnos organizaron a las afueras de la academia.
“Había mucha alegría por estar reunidos, porque él logró eso, reunirnos a todos. Fue súper emocionante cuando él pasó”, comentó a Página 7.
La bailarina, quien hoy dirige su propia escuela de danza en Puente Alto, compartió cómo el legado del profesor marcó no solo su carrera profesional, sino también su forma de entender la enseñanza y la vida.
Icha Sobarzo recordó cómo Sergio Valero la impulsó para estar en Rojo
Icha relató un momento crucial en su trayectoria: cuando surgió la oportunidad de audicionar para el programa Rojo de TVN, tenía un examen de jazz programado el mismo día.
Fue entonces cuando el profesor Valero, junto al maestro Marcelo Soto, tomó una decisión determinante.
“Don Sergio le dijo: ‘No te preocupes, si la Icha tiene excelente nota, tiene un 6.9, repítele el promedio y que vaya a la audición'”, recordó con emoción la bailarina.
Valero la autorizó con plena confianza: “Tú eres la más adecuada para ir a esa competencia, tú tienes que ir para allá, tú nos tienes que representar”.
Ese voto de confianza resultó profético: Sobarzo quedó seleccionada y tiempo después ganó la competencia.
¿Cómo era Sergio Valero?
La bailarina describió a don Sergio como alguien que llevaba el ritmo en el alma. Siempre estaba en movimiento por los pasillos de la academia, bailando espontáneamente según la música que salía de cada sala.
“El ritmo estaba siempre con él, nunca estaba así como quietito”, dijo Icha. Además, destacó su extraordinaria capacidad para contagiar su pasión: “Tenía un poder de convencimiento increíble, porque todos terminaban bailando, aunque no fueran alumnos”, señaló.
Con una sonrisa permanente y un humor particular que a veces nadie entendía, el maestro creaba un ambiente familiar en su escuela. “A veces eran tallas muy fomes y todos nos quedábamos mirando”, sostuvo.
Hoy, a doce años de haber fundado su propia academia de danza, Sobarzo reconoce la influencia profunda de su maestro.
“Viéndolo desde afuera ahora, el concepto es muy similar al que tenía don Sergio en su escuela, el patrón a seguir es el mismo”, reflexionó.
Madre de dos hijos y dedicada a enseñar lo que ama, Icha se siente “como un trocito de Don Sergio”, honrando así el legado de quien no solo fue un gran bailarín y coreógrafo, sino también “una tremenda persona” que dejó una huella imborrable en generaciones completas de artistas chilenos.