Aylyne Vicencio se hizo conocida en nuestro país tras su participación en la segunda temporada del extinto programa de talentos, Rojo Fama Contrafama.
A 23 años de su debut en el espacio juvenil, la cantante dio un vuelco radical a su vida: tomó sus maletas y se fue junto a su hija a probar suerte en Miami, lugar donde tiene varios proyectos por realizar.
En conversación con Página 7, la artista sostuvo que el motivo de ir a Estados Unidos “fue la necesidad de demostrarme a mí misma si podía lograr metas como cantante en un lugar donde nadie me conocía, comenzar de cero. Tenía la inquietud de que ya había hecho mayormente todo lo que quería artísticamente en Chile y sentía que estaba estancada y no podía avanzar ni evolucionar”.
En esa misma línea, manifestó que también quería que su hija, María Jesús, viera otra realidad. “Estudiar en una escuela como yo las veía en series y películas cuando niña y no tuve la oportunidad. A la vez, ambas aprender Inglés, que es el idioma más importante del mundo y así expandir nuestras expectativas de vida. Y lo más importante, hacerme un espacio en el mercado de shows de Miami, la capital de la música Latinoamericana”.
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Sin embargo, no todo ha sido color de rosa en su estadía en Miami, ya que reveló que padece una afección a sus oídos llamada tinnitus.
“Lamentablemente, después de años de exponerme a decibeles muy altos, comencé a padecer de tinnitus. Los shows en Miami son realmente muy intensos y mis oídos comenzaron a sentir el desgaste”, explicó.
Según señala Clínica Mayo, “el tinnitus es cuando sientes un sonido de timbre u otros ruidos en uno o en ambos oídos. El sonido que sientes cuando tienes tinnitus no es externo y otras personas no lo escuchan”.
“Es causado generalmente por una afección subyacente, como la pérdida auditiva relacionada con la edad, una lesión del oído o un trastorno del aparato circulatorio”, agregaron.
De hecho, la artista contó que el año pasado sufrió “una rotura del tambor del tímpano izquierdo, lo que impidió que siguiera cantando. Los dolores eran tan intensos que estuve meses revolcándome en la cama, el dolor no me dejaba ni pensar, totalmente ensordecedor”.