Hace unos días, Netflix lanzó su nueva serie Sweet Tooth, que está ubicada entre los programas más vistos de la plataforma de streaming.
Lo que llamó la atención de varios de los nuevos seguidores de este proyecto es que es promocionado como ‘Basado en los cómics de DC’.
Esta historia cuenta las aventuras de un niño llamado ‘Gus’, que está inmerso en un mundo de fantasía postapocalíptica, donde él es un híbrido: mitad humano y mitad animal, en su caso, un ciervo.
Durante los capítulos, este pequeño busca a su madre, a quien nunca conoció, por lo que debe emprender un largo viaje en donde su vida corre peligro, debido a su particular estado.
Ahora bien, para los que no conocen el origen de la historia, Sweet Tooth fue lanzado por DC Comics en 2009, bajo la producción de la editorial Vertigo y que cuenta con las ideas y dibujos del autor Jeff Lemire.
Lo que muchos se preguntaron es si hay diferencias entre la serie y el cómic, tal como ocurre con las películas, y en Página 7 tenemos la respuesta.
ARCHIVO | CÓMIC
Las historietas tienen una gran diferencia con el proyecto de Netflix, y eso tiene que ver con el tono con el que es tratada la trama. Estas tienen un tono sombrío, ambientado en un mundo de violencia y crueldad postapocalíptica.
Recordemos que el argumento de Sweet Tooth es que el mundo es abatido por un feroz virus que acaba con la mayoría de la población, algo que ocurre justo cuando aparecen los híbridos, que son apuntados como los responsables de este caos.
En el show televisivo todo este ‘fin de mundo’ es presentado de manera mucho más amable. Si bien se presentan varios países destruidos, todo se muestra desde la perspectiva de un niño que busca ser un héroe, y eso lo hace más adecuado para un público familiar.
En esta misma línea, Sweet Tooth es contado como una fábula. De hecho cada episodio parte y termina con un relato en voz en off con frases líricas que enternecen los capítulos.
Distintas perspectivas de la violencia
Justo antes tocamos el punto de que el programa está enfocado a las familias, por algo está recomendado para mayores de 12 años. Si bien hay escenas de peleas o violencia, nada es tan explícito como en los cómics.
Las viñetas de Jeff Lemire son brutalmente explícitas, con escenas que incluyen muertes y sangre desmedida, algo que busca evitarse en la serie.