“A mí me encanta la cocina”, dice Marlen Olivari, explicando su decisión de ingresar a El Discípulo del Chef, en donde ya se proyecta como una de las semifinalistas del espacio gastronómico de CHV.
“Creo que cocinar forma parte de la cultura de la sociedad. Las reuniones familiares giran en torno a la comida, a disfrutar un buen almuerzo, una buena cena. Yo, por ejemplo, entrego amor a mi familia a través de preparaciones ricas“, confiesa la integrante del equipo rojo.
Asimismo, la ex Morandé con Compañía dice a Página 7 que también la sedujo el formato del programa culinario, el que está “muy bien hecho. Así que cuando me lo propusieron me encantó tomar la decisión”.
Respecto a su relación con su chef Sergi Arola, Olivari sostiene que a pesar de que lo había visto anteriormente en televisión, lo conoció en el programa, y que no han tenido problemas en la cocina, ya que ella se define como “buena para trabajar: soy disciplinada y bastante matea. Trabajar conmigo es muy fácil”.
Estrés en el programa
Uno de los puntos en donde hace hincapié Marlen es en la buena onda que se dio en el equipo de El Discípulo del Chef, pero no desconoce que, por la naturaleza del oficio de la cocina, “hay un nivel de estrés importante”, aunque asegura que “poniendo en una balanza, son son muchos más los momentos gratos”.
Y dentro de los episodios más amargos del espacio que anima Emilia Daiber se encuentra la polémica que se vivió en el equipo verde, y que protagonizaron Daniela Aránguiz y Perla Ilich, que terminó con la primera cambiándose de equipo y con la segunda renunciando.