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Marcela Vacarezza contó en *Alfombra Roja* que volvió a Chile junto a Rafael Araneda y sus hijos por tres motivos: reencontrarse con sus hijas, que Benjamín creciera conectado con sus raíces y vivir cerca de sus padres. La pareja invitó a Ricardo y Adriana, ambos cercanos a los 90 años, a instalarse en su casa, aunque el cambio fue difícil para su madre, apegada a su antiguo departamento. Vacarezza reconoció que adaptarse a la convivencia y ordenar las pertenencias ha sido un desafío, pero aseguró que el esfuerzo vale la pena.

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Una nueva etapa familiar comenzó para Marcela Vacarezza tras regresar a Chile junto a su esposo, el animador Rafael Araneda y sus hijos. La comunicadora no solo buscaba reencontrarse con sus raíces, sino también reunir a su familia y compartir más tiempo con sus padres, quienes ahora viven con ella.

La experiencia fue uno de los temas que abordó en Alfombra Roja, programa de Canal 13 donde participa como panelista. Allí contó cómo ha sido adaptarse a la convivencia con Ricardo Vacarezza y Adriana Etcheverry, sus padres, ambos cercanos a los 90 años.

“Me vine a Chile por tres razones. Primero, porque se vinieron la Martina y la Florencia, que las extrañaba mucho. Segundo, que Benji fuera chileno, que conociera a toda su familia extensa y que perteneciera a Chile: que conozca el himno nacional, los modismos. Que viva acá el resto de su vida”, explicó.

La tercera razón tuvo que ver precisamente con sus padres, quienes antes vivían solos en un departamento. Marcela reconoció que la preocupación por su bienestar y el paso del tiempo fueron determinantes para tomar la decisión.

“Y por mis papás. Mis papás tienen 90 años y, si bien somos cuatro hermanas, yo decía: ‘Pucha, no puedo estar perdiendo el tiempo’. Ellos estaban solos en el departamento. Y hay algo que pasa cuando ya tienen 90 años: dices ‘pucha, tienen que ir a comprar a la esquina, hacer el almuerzo, limpiar’. Uno se cae y el otro no es capaz de levantarlo. Y la vida es tan corta, se pasa tan rápido”.

La decisión que tomó junto a Rafael Araneda

En ese proceso, Rafael Araneda también tuvo un papel importante. Según contó Marcela, el animador se adelantó a una idea que ella ya tenía en mente: llevar a sus padres a vivir con ellos.

“Rafael se adelantó y me dio la idea que yo igual tenía. Me dijo: ‘Si nos vamos a ir a Chile, hagámosla bien y llevémonos a los dos’. Uno no sabe cuánto tiempo les va a quedar”, recordó.

La comunicadora reconoció que convencer a sus padres no fue sencillo, especialmente a su madre, quien llevaba 35 años viviendo en el mismo departamento y tenía un fuerte apego a sus recuerdos.

“Me costó con mi mamá. Mi papá me decía: ‘Yo feliz, yo quiero morir viendo verde’. La casa es bonita, tiene un lindo jardín. Mi mamá era más de aferrarse a los recuerdos, 35 años viviendo en el mismo departamento”, comentó.

A eso se sumó el traslado de todas sus pertenencias, una tarea que todavía le exige paciencia y tiempo. “¡Llegaron con una cantidad de cosas! Son sus cosas. Cambiar de un departamento es difícil. Ahí estamos lidiando. Me demoro 10 horas en ordenar las cajas”, contó entre risas.

Marcela Vacarezza habló de los desafíos de la convivencia

Pese a las dificultades propias de compartir nuevamente el hogar con sus padres, la panelista aseguró que intenta darles espacio para que disfruten esta etapa sin sentirse constantemente supervisados.

“Me autodigo: ‘Bueno, si vivían solos, no puedo estar tan pendiente’. Yo quiero que disfruten, que la pasen bien, que revivan”, expresó.

La esposa de Rafael Araneda también reconoció que esta decisión implica dejar de lado ciertas comodidades, pero considera que el esfuerzo tiene una recompensa emocional. “Hay mucho de dejar la comodidad de lado, pero se te devuelve”, concluyó.

Recordar que Marcela y Rafael formaron su familia junto a sus cuatro hijos: Martina, Florencia, Vicente y Benjamín.