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El dramático relato de Rodrigo Sepúlveda tras ser víctima de aluvión: “Tenía que salvar a mi hija”

El dramático relato de Rodrigo Sepúlveda tras ser arrastrado con su auto por aluvión: “Mi única misión era salvar a mi hija”
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Un estremecedor relato entregó Rodrigo Sepúlveda sobre cómo vivió el aluvión que afectó la semana pasada a la Región Metropolitana, donde vivió minutos de terror junto a una de sus hijas.

Según contó el periodista, todo ocurrió cuando decidió ir a buscar a su hija Renata a otro punto de Santiago, en medio de las fuertes lluvias.

Pese a que la joven andaba en su propio vehículo, él optó por guiarla hasta el hogar, pero todo cambió a solo segundo de llegar a la casa donde viven juntos.

“Yo me voy adelante, ella atrás, ella me va siguiendo y estamos a 30 segundos de llegar a nuestra casa y el aluvión se me viene enfrente. Yo iba adelante, y atrás en el auto, piedras, rocas, aguas, una fuerza. Lo que atino es bajar la ventana, saco mi cuerpo del auto y le empiezo a gritar a ella: ‘Renata, date la vuelta, retrocede, sal’, porque sentía yo que teníamos 20 segundos para darnos vuelta”, recordó afectado.

No obstante, Renata no escuchó la instrucción de Rodrigo Sepúlveda, y terminaron ambos con el aluvión encima. “Me cubrió el auto, el barro, sentía los golpes de las piedras, los palos en el auto. Fue tan terrible porque pensaba que mi hija se me iba con el aluvión, con el auto que le iba a arrastrar”.

Ante ello, el conductor de Meganoticias decidió actuar rápido y salió del automóvil. “Abro la puerta, me bajo, entra el agua, me dio lo mismo, el agua me llegaba a la cadera y me voy al auto de ella. Me meto a su auto, ella se va al auto del copiloto y nos tapa una ola“, expresó.

“Empiezo a mover el auto hacia el costado, siento la referencia de lo que venía hacia adelante y empiezo a mover el auto. Mi única misión en mi vida en ese momento era salvar a mi hija, por eso me meto al auto y empiezo a retroceder, lo saco, lo corro, nos tapa una ola”.

Y agregó: “Lo único que hacía la Renata era rezar. A mí lo único que me importaba era acercarme a la vereda para poder bajarla a ella. Yo agarro a la Renata, la paso encima mío, la bajo. Y en ese momento nos abrazamos con la Renata y decíamos: ‘Estamos vivos'”.

Sobre el complejo episodio, Rodrigo Sepúlveda se sinceró sobre que se encomendó a su difunto padre para poder reaccionar ante la tragedia. “Lo único que le pedía a Dios y a mi viejo era que yo pudiera reaccionar bien para salvar a mi hija. Sentía que la perdía, que yo estaba a metros y que yo no podía hacer nada”.

“Mi instinto era lo único que me importaba a mí, salvar a mi hija, abrazar a mi hija y si nos íbamos, nos íbamos los dos. La vida uno la pierde en un segundo y no se da cuenta y se preocupa de tantas huevadas, de tantas estupideces, de tantas tonteras que no sirven de nada y la vida se te puede perder en un segundo. Capaz que si yo no hubiera reaccionado no estaría contándoles esto. Fue un golpe muy duro de mi vida, demasiado duro, y yo soy un gallo re fuerte pero me tiró al piso, lloraba como un niño chico”, cerró.

Rodrigo Sepúlveda se sinceró sobre por qué lo contó

El momento lo relató en su programa en Radio Romántica, para luego difundirlo en sus redes sociales (mira el video aquí), donde aseguró que “me costó mucho compartir estas imágenes. No porque quisiera esconder lo ocurrido, sino porque emocionalmente no estaba preparado para volver a vivirlo”.

“Ese día, un aluvión nos atrapó a mi hija Renata y a mí. El agua y el barro golpearon el auto con una fuerza que jamás había sentido. No me sentí fuerte ni valiente. Sentí miedo, impotencia y la desesperación de no saber si lograríamos salir de ahí”, contó Rodrigo Sepúlveda.

Respecto a cómo lo cambió el dramático episodio, el periodista aseguró que “esta no es la historia de un auto perdido. Es la historia de un momento que me hizo comprender que las cosas se recuperan, pero la vida y el tiempo, no”.

“Hoy puedo contarlo. Y lo hago porque quizás esta experiencia nos ayude a mirar la vida de otra manera: abrazar más, decir ‘te quiero’, disfrutar una conversación, una comida en familia y esa vida sencilla que muchas veces pasa frente a nosotros sin que la valoremos. No dejemos el cariño para después ni lo importante para mañana”.

Finalmente, Rodrigo Sepúlveda recalcó que “la vida no avisa. Y un segundo puede cambiarlo todo. Mi única intención en ese momento era poder salvar y abrazar a mi hija”.