El actor Gonzalo Valenzuela recordó a su hijo Ringo, que tuvo con Juana Viale y falleció hace 15 años.
En entrevista con En La Cima, sección del diario Los Andes, el intérprete repasó tanto su historia personal como su presente.
En ese sentido, abordó cómo el paso del tiempo le permitió resignificar experiencias dolorosas, poniendo hoy el foco en los vínculos y en una vida familiar más consciente.
Bajo esa lógica, Valenzuela se refirió al lazo que mantiene con su expareja tras su separación en 2014. “Con Juana me llevo muy bien”, aseguró, destacando que el respeto y la cercanía siguen siendo la base de su relación, recogió Caras.
Un vínculo que se transformó con el tiempo
Asimismo, el actor enfatizó que, pese al quiebre sentimental, lograron reconstruir su relación desde otro lugar. “Seguimos teniendo una familia muy bonita”, afirmó, dejando en evidencia que la prioridad sigue estando en sus hijos y en el bienestar común.
En esa línea, la conversación también giró en torno a la pérdida de Ringo, fruto de la relación con Juana Viale, quien nació prematuro y murió poco después.
Sobre ese episodio, Valenzuela fue claro al abordar el impacto que marcó su vida: “Pasé por la muerte de mis viejos, de mis hermanos y un hijo, de todo, y la muerte está muy presente ahí”.
Sin embargo, el actor planteó una mirada reflexiva sobre el dolor. “Hay que atreverse a hacer el duelo, que no es fácil, porque es permitirse el dolor. Dejar que te duela. Permitirlo”, expresó, evidenciando un proceso personal más elaborado con el paso de los años.
La paternidad, en el centro de su vida
Por otro lado, Valenzuela destacó el rol fundamental que hoy ocupa la paternidad en su día a día. Con orgullo, habló de sus hijos Silvestre, Alí y su hija menor, Anka, resaltando la conexión cercana que mantiene con ellos.
“Mis hijos son lo máximo”, dijo, agregando con naturalidad: “Me caen muy bien, me divierto con ellos”.
Finalmente, detalló que cada uno ha ido desarrollando sus propios intereses. Por ejemplo, Silvestre se inclina por el arte, el dibujo y la pintura, mientras que los más pequeños continúan explorando sus caminos. “Me agrada estar con ellos, son muy simpáticos”, cerró.