En el primer episodio de Talento Rojo, Fran Armstrong deleitó al jurado quedando seleccionada como una de las primeras participantes del programa.

Con tan solo 22 años, la estudiante de cuarto año de teatro de la Universidad Católica, decidió participar en el casting del icónico formato ya que, según asegura en entrevista exclusiva a Página 7, era algo que “tenía pendiente”.

“Siempre quise hacer algo así, postular a los programas de talento y estar cerca de un ambiente en el que me viera obligada a estar cantando y desarrollándome. Es al final un pretexto para salir cantando, porque por la rutina a veces a uno se le olvida practicarlo”, dice.

Pero el talento de Francisca no es al azar, ya que tal y como señaló previo a su participación, su madre es cantante de ópera, motivo para el que ha sido clave en sus avances en el canto.

“Ella siempre me ha enseñado y ayudado a hacer los casting, o cómo hacer un personaje, ver la canción y siempre hemos tratado de que me haga clases de forma recurrente, pero dura marzo y después fallamos”, señala entre risas.

 

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Y añade: “Mi familia es muy de artistas. Mi papá toca batería, mi hermano toca guitarra, entonces siempre estamos con harta música”.

Consultada sobre cómo resume su primer avance dentro del programa de talentos, Armstrong señala: “Yo me sentía como en un mundo surrealista, entre las luces con ellos que uno siempre los ve en la tele, pero tenerlos al frente fue súper impactante el recibir feedback desde un lugar muy humano y en post de ayudar”.