Una de las parejas más estables del medio nacional es la compuesta por Hotuiti y Francisca Ayala, quienes contrajeron matrimonio en 2009. Hoy en día, viven juntos en Rapa Nui junto al hijo que tienen en común, Hotunui o Te Rangi, de actuales 8 años.
Pero la familia tiene un miembro más: Sebastián, hijo de una relación anterior de la modelo. Cuando se casaron, el exrostro de Gigantes con Vivi decidió adoptarlo, y el joven incluso cambió su apellido por Teao.
Sebastián Teao | Instagram
En sus respectivas cuentas de redes sociales, muestran a sus seguidores lo unidos que son como núcleo, pero la pandemia que llegó a Chile en marzo de 2020 los ha mantenido separados por casi un año, ya que Sebastián cursa la carrera de Ingeniería Civil en obras civiles en la Universidad Adolfo Ibáñez, obviamente lejos de la isla.
“El año que pasó fue el más angustiante y difícil desde que estoy en la universidad; fue de mucho estrés emocional. A mis papás no los veo desde el año pasado, y como en Isla de Pascua el internet funciona bastante mal, tampoco resulta hacer videollamadas”, comentó el estudiante de 22 años al diario Las Últimas Noticias, mencionando de paso que su gran apoyo en este tiempo fue su polola, Marla Martínez.
Difícil cierre del año académico
Si bien fue criado para desarrollar un carácter independiente, Sebastián Teao se declara muy apegado a su madre, ya que por mucho tiempo fueron solo ellos dos, antes de la llegada de Hotuiti. Por otro lado, adaptarse al nuevo sistema de clases por Zoom no fue tarea sencilla, y a eso se sumó que los plazos alterados por la pandemia lo tuvieron dando exámenes hasta hace pocos días.
Fran Ayala | Instagram
“Analicé fríamente las notas que necesitaba para pasar cada ramo y en base a eso fue el tiempo que destiné para estudiar. Me concentré en los que me iba menos bien. Era imposible que tratara de sacarme buenas notas en todo”, reconoció en la entrevista, detallando que incluso hubo un par de ramos que aprobó con nota 4.
“En un momento pensé que me podía echar el año y llamé angustiado a mis papás. Ellos me pidieron que me quedara tranquilo”, agregó el joven, quien además explicó que su metodología fue combinar estudios y deporte.
“Me levantaba a las 6 de la mañana y le daba duro tres horas. Cuando me sentía muy estresado, hacía un break de 40 minutos y salía a correr o hacía abdominales y barra… No hay que rendirse ni tirar la toalla. También hay que ser estructurado y no dejar las cosas para último minuto”, concluyó.