Un nombre muy conocido de la televisión apareció donde nadie lo esperaba: el del animador y conductor del Festival de Viña del Mar, Rafael Araneda, figura entre los accionistas de una inmobiliaria investigada en una de las ramas del mayor escándalo de presunta corrupción judicial en Chile.

Así lo recoge un reportaje del sitio Reportea.cl. Según ese trabajo, Araneda era socio de una de las empresas indagadas por sus vínculos con la removida ministra de la Corte Suprema, Ángela Vivanco.

La inmobiliaria de Pucón y el pago al esposo de la ministra

La empresa se llama Inmobiliaria Alta Vista Pucón. De acuerdo con el reportaje, en 2023 habría hecho llegar $12 millones al esposo de Vivanco, Gonzalo Migueles.

El detalle clave es el momento: el dinero habría llegado justo en los días en que la entonces ministra debía fallar una causa de esa misma compañía. En juego estaba un millonario proyecto inmobiliario que había sido frenado por motivos ambientales.

El patrón recuerda a otros casos que se le investigan a Vivanco. Uno de ellos es el del Consorcio Chileno Bielorruso Belaz Movitec, una empresa que salió bien parada en tribunales tras haber transferido también dinero a Migueles.

Un caso con cabos sueltos

Con todo, el episodio de Alta Vista Pucón todavía tendría puntos por aclarar. Pese al pago hecho de manera reservada, Vivanco falló en contra de la empresa, igual que los demás ministros de la Tercera Sala de la Corte Suprema.

Es decir, el dinero habría llegado, pero el resultado judicial no fue el que la inmobiliaria buscaba. Esa diferencia es una de las preguntas que quedan abiertas en la investigación.

Cuando se realizó el pago, la sociedad tenía entre sus accionistas al empresario Fabio Traverso, al economista Paul Fontaine y al animador Rafael Araneda, entre varios otros.

Qué dicen los socios

Reportea.cl intentó obtener declaraciones de los accionistas. Quienes respondieron aseguraron no tener idea del pago a Migueles. Según indicaron, quien manejaba todo era Traverso, pero él no contestó las consultas.

Rafael Araneda, por su parte, entregó una explicación sobre su vínculo con la inmobiliaria. Aseguró que tenía una participación accionaria menor y que vendió sus acciones hace algunos meses.

El animador también quiso dejar claro que nunca se involucró en los asuntos administrativos de la empresa. Por ahora, el reportaje no lo señala como partícipe del pago, sino solo como uno de los socios de la firma.

Recordemos que la figura de socio minoritario es común en proyectos inmobiliarios, donde varios inversionistas aportan capital sin participar en la gestión diaria. Justamente por eso, los accionistas que hablaron apuntan a quién conducía la operación.