Un poderoso hechizo hizo caer en un profundo sueño a la bella durmiente. Sin despertar por años sólo el amor puede salvarla. Eso relata este cuento de la tradición oral europea y popularizado por diferentes autores hasta llegar a la pantalla grande gracias a Disney.
Aunque la historia de Aurora es pura fantasía, en la vida real existen extraños casos que pueden asimilarse al de la princesa aunque de manera bastante más dramática.
Una ‘bella durmiente’ de la vida real es Beth Goodier, una linda joven que pasa con los ojos cerrados hasta 22 horas al día producto del desconocido síndrome de Kleine-Levin.
La misma condición u otras parecidas afectan a decenas de jóvenes en el mundo.
Incluso en nuestro país hay un caso, el de Sandra Velásquez, quien es capaz de dormir hasta 18 días seguidos.
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Pero si esta condición es compleja, lo que está enfrentan la periodista Hayley Webb y su hermano, Lachlan, es aún más grave.
Ellos sufren de Insomnio familiar fatal (IFF), una extraña condición genética y aún poco estudiada, por lo que no existe cura, que genera daño cerebral y previene el estado de sueño profundo, es decir, no podrán dormir nunca más.
La extraña enfermedad no afecta a más de 1 persona entre 10 millones en el mundo, sin embargo, la madre y la abuela de estos hermanos fallecieron producto de la extrema condición.
El IFF provoca acumulaciones anormales de proteína que dañan las células nerviosas, causando agujeros similares a esponjas en el tálamo, el lugar del cerebro que regula los ciclos del sueño.
http://www.dailymail.co.uk/news/article-3568158/Nine-News-Hayley-Webb-brother-inherited-Fatal-Familial-Insomnia.html
El momento en que dejaran de dormir es desconocido, pero puede detonar en cualquier instante y así generar rápidamente deterioro mental y físico llevando al paciente a la muerte.
‘Mi tía falleció a los 42, mi mamá a los 61, mi abuela a los 69, el hermano de mi madre a los 20. Sólo esperamos no ser de los jóvenes”, cuenta Hayley, una bella reportera de 30 años, que sólo se enteró de que el síndrome existía cuando era una adolescente y su abuela comenzó a enfermarse, luego lo mismo ocurrió con sus tíos y su mamá.
“Mi abuela estaba mal. Su vista se perdía, tenía signos de demencia, alucinaba y no podía hablar, entonces fue diagnosticada con Insomnio familiar fatal. Recuerdo, en el caso de mi madre, lo rápido que avanzó. Una semana me dijo ‘ten un buen día, estoy muy orgullosa de tí’, y a la siguiente me llamaba por otro nombre y pensaba que era la empleada”, comenta Hayley a Daily Mail.
“Puede pasar mañana, pero mientras estemos en esta zona de riesgo probablemente tengamos unos 10 años a nuestro favor y rezo porque creen una cura en ese lapso. No me quiero sentar y esperar a que me llegue la hora, quiero información, quiero respuestas, quiero la maldita cura”, cuenta desesperada Hayley que