Un nuevo estudio publicado en la web especializada Psychological Science, en agosto pasado, confirmó lo que quizá ya sabías: todo es relativo cuando hablamos de belleza.

Pero seguramente lo que te sorprenderá es que esta reciente investigación realizada por un grupo de psicólogos de la University of London concluyó que el nivel de atractivo de una persona, depende de los individuos que están a su alrededor. Sí, así como lo lees.

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Para llegar a esta conclusión dentro del estudio titulado Las elecciones del atractivo facial se predicen por una normalización divisiva y liderado por el Dr. Nicholas Furl, los encargados llevaron a cabo un experimento que puso a prueba a 40 participantes, a quienes les enseñaron fotografías de diversos rostros, para luego pedirle que clasificaran el atractivo de cada cara.

Luego, se les volvió a solicitar que clasificaran a estos rostros originales, pero esta vez colocados a un lado de otros ‘rostros de distracción’ que eran menos atractivos.

Así, la investigación determinó que con la presencia de estos “rostros de distracción”, consideradas poco deseables por los participantes, el nivel de atractivo de los rostros originales aumentó.

“Hasta ahora teníamos entendido que el nivel de atractivo de una persona es generalmente constante. Por ejemplo, si vemos una foto de George Clooney hoy, probablemente lo clasificarías igual de atractivo mañana, sin embargo, este experimento demuestra que la compañía de la que nos rodeamos tienen un efecto en lo atractivo que le parecemos a otros“, explica el Dr. Furl en un artículo publicado en la web de la universidad.

En la misma línea, Furl también concluyó que el estudio podría ser muy beneficioso para aquellos profesionales de áreas como publicidad, diseño, y marketing. Tanto que incluso propone que “las personas incluso pueden evaluar socialmente a otra, de manera diferente, dependiendo de quién está cerca“, basándose en las conclusiones de su estudio.

No obstante, existe una advertencia, pues estos ‘rostros de prueba’ sólo funcionaron cuando eran los únicos bien parecidos entre una multitud, es decir, si varias personas a tu alrededor son atractivas, no necesariamente conseguirás ser el ‘ganador’. Esto porque cuando los investigadores enseñaron a los participantes dos rostros atractivos a un lado del sujeto de “distracción”, se volvieron más críticos y prestaron más atención a los detalles que diferenciaban a las dos personas atractivas.

¿Qué te parece este estudio? ¿Has vivido alguna vez una situación así?