¿Compraste un producto que amaste y en casa no te gustó? Esto fue lo que pasó
¿Te ha pasado que vas de compras, te pruebas esa prenda que tanto te llamó la atención, la amaste, la compras, llegas a tu casa, te la pones de nuevo y ya no te gusta? Es algo común y aquí te explicaremos a qué se debe.
Son varios los factores que pueden alterar la percepción de cómo nos vemos a nosotros mismo en un momento determinado. Sin embargo, no es menos cierto que las tiendas hacen todo lo posible para que sus productos destaquen y los sientas como si estuvieran hechos a tu medida. ¿Cómo?
Hay diferentes maneras de generar esta sensación. Una de ellas es la manipulación de los espejos. Para esto hay que saber que este artículo, que se encuentra en la mayoría de las casas, tiene forma plana porque así el reflejo entrega una imagen casi idéntica a la original.
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Pero si le cambiamos su geometría, o sea, “si lo dejas un poco arqueado hacia adentro, la persona se verá mucho más delgada. Si lo presionas para el lado contrario, la persona lucirá más gorda”, explicó el administrador de Vidrios Vitacura, Alejandro Álvarez al medio nacional LUN.
Otro factor importante es la iluminación del lugar. “En los probadores la luz es plana, es decir, no existen sombras. Esto genera que la persona que se refleja en el espejo se vea sin arrugas, con una piel más lisa y con un efecto difuminado”, describió Valentina Cabello, técnico audiovisual y asistente de iluminación en TVN al mismo diario.
Esto se debe a la ubicación de las luces. Por lo general éstas se ubican al frente y arriba de la persona y a los costados del espejo. Esta técnica genera que lo que se vea en el espejo se vea totalmente limpio, sin arrugas ni sombras. Claro, si sólo estuviese la luz superior en el camarín se notarían las imperfecciones que luego sí puedes ver en tu casa.
Respecto a la iluminación también influye que la luz sea fría (blanca) y no cálida (amarilla), y que los probadores sean de primer tono mencionado con el único fin de que lo que tú mires en el espejo se vea sumamente limpio.
Lo que ocurre en nuestras cabezas también afecta a la percepción que tendremos de cómo nos vemos. Por ejemplo, la psicóloga y asesora de imagen Paz Blanco señala que “al probarte ropa, en especial cuando elegimos prendas apretadas, una tiende a mejorar la postura”, lo que genera que la ropa se vea mejor. Lamentablemente al llegar a tu cuarto esto suele cambiar ¿Por qué? “Si no tienes conciencia corporal de forma permanente, está claro que en la casa lo que te probaste lucirá distinto que en el probador”, explicó la especialista.
Además agrega que “a veces salimos con el ánimo de comprar y queremos salir con algo de la tienda sí o sí. Por eso cuando volvemos al contexto de realidad, no nos sentimos a gusto con lo que adquirimos”.
Ahora que ya conoces los trucos que utilizan las grandes tiendas para que luzcas siempre bien en su probadores, va en ti saber controlar tu impulso de comprar y evaluar si realmente esa prenda es para ti.