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Carta de joven chilena tras callar a dos hombres por acoso callejero es viral

Round in round | Flickr
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Era un día normal para una joven chilena de iniciales J.L. hasta que un ‘pequeño’ altercado revolucionó su tarde tras ser una de las tantas mujeres víctimas del acoso callejero en el metro.

Así lo explicó en una carta publicada en su cuenta personal de Facebook, donde cuenta en detalle la mala experiencia que vivió la semana pasada en la estación de Tobalaba.

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“Situación importante (y obligatoria) de compartir: Hace un par de días, salí de mi casa camino al Metro. Me dieron ganas de comprarme un helado de cono, cosa que hice al llegar a Tobalaba (sí, soy una mujer de gustos sencillos). Iba mega feliz con mi helado de vainilla (‘fomeque’, pero me gusta). Entonces, no sé de dónde, justo antes de meterme al metro, se me pegó un hombre a susurrarme en el oído (sentí su respiración en la nuca, ese nivel de cerca) a decirme ‘oiga, que le gusta chuparlo, mijita‘”, comenzó su relato en la red social.

“Yo, ilusa de mí, pensé que era alguien que me conocía y me hacía un comentario de pésimo gusto, porque no podía haber sido un weón tan asqueroso por la calle. Y sí, los hay. Me doy vuelta y él me mira cagado de la risa con su ‘talla’ y con una cara de grotesca degeneración. Porque claro, cómo mierda se me ocurre andar ‘languateando’ un helado en la vía pública, una provocación espantosa, en qué estaba pensando”, continuó.

“Lo increpo y comienzo a gritarle a viva voz, que diga fuerte su ‘gracia’, impidiéndole que bajara al metro. En eso, un ejecutivo de 30 y algo, muy terneado, muy pinta ‘perrito-zorrón-papá’ me increpa diciéndome ‘para qué tan histérica, que le das color. Si el loco fuera rico o lo encontraras guapo estarías muerta de la risa'”, comentó.

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“Frente a mi estupefacción, el hombre que me acosó se escabulló por el metro y el ‘terneao de H&M’ (como bauticé al otro espécimen) seguía insistiendo en la desproporción de mi reacción y en la neurosis de mi género, pues poniéndome como ejemplo, se refería a ‘todas las mujeres’ que dábamos un color increíble cuando nos decían algo en la calle, y sólo porque nos hablaban ‘puros weon*** feos, ya que si fueran guapos no diríamos ni pío’, como el mismo sentenció con vehemencia”.

“Después de rebatirle brevemente, y comprobar que tenía un monito de lata que apretaba platillos sin cesar en su cerebro, le tiré (más por instinto que otra cosa) mi helado de cono. Y toda mi vainilla se chorreó por su pulcra chaqueta, su camisa, su corbata de marca, su pantalón y hasta uno de sus exclusivos zapatos. Evidentemente, el ‘terneao’ comenzó a gritarme que si yo estaba enferma y era loca, y yo le respondí: ‘pero, compadre, que le das color, si tú me encontraras guapa o rica, estarías cagado de la risa, ¿o no? ¿Para qué tan histérico?’. Dicho esto, me di media vuelta y seguí mi camino al metro. Por lejos, el mejor helado que no he comido en mi vida”.

Y finalizó asegurando que “¿Para qué cuento esto? Porque, por desgracia, son muchos los hombres (y también muchas mujeres) los que creen que ‘una le da color’, que creen que cuando decimos que estamos cansadas que nos acosen, que nos violenten, que nos paguen menos, que nos maten, ‘le estamos dando color’. No le estoy dando ni un color, porque esos dos weones me hicieron sentir insegura y vulnerable, sólo porque se les dio la gana. Lograron modificar toda mi tarde, ya que quedé súper tiritona post-incidente y recién ahora me siento capaz de contarlo. Y si alguno/a de los que me lee ahora, sigue creyendo que le doy color… Nada po’, ojalá les caiga un helado volador en la cabeza. Ya, basta”, terminó.

Cabe señalar que su publicación se volvió viral en la red social, ya que ha sido compartida más 11 mil veces, tiene más de 26 mil ‘me gusta’ y más de 350 mil comentarios apoyando la acción de la joven que hizo callar a dos hombres que la trataron de ‘histérica’ porque sólo se estaba defendiendo de un comentario inapropiado.