En febrero de 2019, la reconocida actriz Shannen Doherty (49) invitó a su entorno más cercano a cenar a una casa que arrendó junto a su esposo, el fotógrafo Kurt Iswarienko, en Venice, California.
A la cita también asistió Lawrence Piro, un médico de Los Ángeles, quien tenía un rol especial: explicarle a la familia y amigos de la actriz que el cáncer había vuelto.
Doherty -recordada por sus papeles en Beverly Hills 90210 o Charmed-, había terminado el tratamiento para el cáncer de mama unos dos años atrás, por lo que pensaron que lo había superado.
En la oportunidad, el especialista explicó que el cáncer había hecho metástasis, es decir, se extendió más allá de su seno y ganglios linfáticos: llegó hasta su columna, señalando que era posible que se ramificara a algunos órganos de su cuerpo.
En conversación con la revista Elle, Shannen Doherty aseguró que “no estoy lista para morir. Tengo mucha vida en mí (…). Estoy petrificada y bastante asustada”.
También reveló que tiene planeado escribirle cartas a sus seres queridos, para despedirse.
“No me he sentado a escribirlas todavía, pero es algo que necesito hacer. Hay cosas que necesito decirle a mi madre. Quiero que mi marido sepa lo que significa para mí”, expresó.
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