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Se revelan nuevos detalles sobre los seis detenidos por la encerrona fatal en San Bernardo, RM. Habían actuado juntos en otros delitos y tenían roles definidos. Dos adolescentes internados, dos de 18 y 21 en prisión preventiva. Formaban un grupo delictivo en la población 5 Pinos, vendían autos robados para comprar drogas y lujos. La Fiscalía investiga su participación en la tragedia y otros delitos.
Nuevos antecedentes surgieron sobre los seis detenidos por la violenta encerrona que terminó con la muerte de un niño de 12 años en San Bernardo, región Metropolitana.
De acuerdo con información publicada por La Tercera, los imputados ya habían actuado juntos en otros delitos y conocían el rol que cada integrante debía cumplir durante los ataques.
El grupo está compuesto por dos adolescentes de 17 años, dos jóvenes de 18, un adulto de 21 y otro de 23.
Tras la audiencia de formalización realizada este miércoles, el tribunal decretó la internación provisoria de los menores de edad, mientras que los imputados de 18 y 21 años quedaron en prisión preventiva.
Amigos del mismo barrio y con funciones definidas
Según la hipótesis de la Fiscalía, los involucrados formaban una agrupación de estructura horizontal y carácter local. Todos mantenían una amistad desde hace varios años y vivían en la población 5 Pinos, ubicada en el sector oriente de San Bernardo.
En ese contexto, los jóvenes solían reunirse en el barrio para conversar y organizar sus acciones. La cercanía entre sus domicilios facilitaba estos encuentros y les permitía coordinar los recorridos que realizarían durante las noches.
Asimismo, cuatro de los integrantes registraban antecedentes relacionados con robos con intimidación. Algunos de esos casos también involucraban la sustracción de vehículos.
Además, A.C. y J.P.V. habían ingresado a un programa de monitoreo de la Municipalidad de San Bernardo.
De acuerdo con los antecedentes de la investigación, los imputados vivían a menos de tres kilómetros de un servicentro Shell donde acostumbraban iniciar sus recorridos delictivos. Llegaban caminando al lugar y, desde ese punto, buscaban vehículos para robarlos y sustraer otras especies.
Vendían los vehículos y gastaban el dinero en pocos días
Posteriormente, el grupo vendía los automóviles sustraídos por montos que fluctuaban entre los $300 mil y los $800 mil. Al dividir el dinero entre todos los participantes, cada integrante recibía una suma relativamente baja.
Según fuentes vinculadas al caso, los imputados destinaban esas ganancias a la compra de sustancias ilícitas y pequeños lujos, entre ellos zapatillas y aparatos tecnológicos.
Sin embargo, agotaban el dinero en aproximadamente tres días. Tras quedarse sin recursos, volvían a organizar nuevos robos y repetían la misma dinámica.
La Fiscalía continúa reuniendo antecedentes para establecer la participación específica de cada detenido en la encerrona que provocó la muerte del niño de 12 años y en otros delitos que podrían estar relacionados con el grupo.