Un sujeto golpeó a su hija hasta la muerte un día después de que trabajadores sociales y profesionales de la salud limitaran la relación entre él y la pequeña.
Una investigación señaló que Florence Higham, de apenas dos semanas, fue sometida a un ataque físico sostenido por su padre, Matthew, mientras su madre, Sharon Collins, se encontraba visitando a una amiga enferma.
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Pese a que fue trasladada al hospital, falleció media hora más tarde. La autopsia determinó que fue golpeada repetidamente y azotada contra una superficie dura, indicó el medio inglés Metro.co.uk.
Florence terminó con múltiples fracturas en su cráneo y costillas, lesiones faciales y moretones que causaron daño cerebral agudo, heridas internas y órganos averiados.
El sujeto tenía un historial de abuso de alcohol y consumo de cocaína, anfetaminas y marihuana. Anteriormente servicios sociales le habían quitado a otro hijo producto de su adicción a las drogas.
Fue arrestado en reiteradas ocasiones apenas unos meses antes del asesinato de la pequeña y mantenía una orden de restricción que prohibía el contacto con ella y la madre de la menor de edad, luego que la golpeara durante una discusión.
El caso, que tuvo lugar en el condado de Gran Mánchester, Inglaterra, dejó a Higham encerrado de por vida, sin embargo, la investigación continúa. El sujeto señaló en la Corte que tenía un trastorno bipolar y trastorno por déficit de atención con hiperactividad.
La pareja se conoció a través de las redes sociales. Luego tuvieron un hijo en 2013 y en julio de 2015 nació Florence. “Cuando conocí a Matthew, él era un bebedor, al igual que su padre y acostumbraba a tomar anfetaminas, cocaína y a fumar marihuana. Yo sabía también que le habían quitado un hijo“, indicó Sharon.
Respecto a la tragedia, la policía descubrió que el sujeto intentó limpiar la escena del crimen antes que llegaran los servicios de emergencia. Los oficiales concluyeron que el ataque tuvo lugar alrededor del sofá antes que la menor fuera arrastrada por toda la cabeza mientras continuaba sangrando. Su ropa manchada fue encontrada en un basurero.
En un principio, el asesino negó su culpabilidad señalando: “No soy responsable por la muerte de mi amada pequeña Florencia. Ella era la luz de mis ojos“.
Más tarde, admitió el asesinato y fue encarcelado de por vida, aunque actualmente asegura que no puede recordar el fatal ataque, por lo mismo, la investigación continúa.