Preocupada e intranquila quedó la madre de Roberto Melo, estudiante de 21 años que fue apuñalado por un conductor del transporte público en Concepción, región del Biobío.

El hecho ocurrió el pasado sábado 25 de abril, cuando el joven subió a una micro de la línea Vía Láctea y quiso pagar la tarifa estudiantil con su TNE, usando un billete de $5 mil.

Según relató el propio afectado, esa situación dio paso a una discusión con el conductor, la que escaló al punto en que el sujeto lo apuñaló con un arma blanca y le fracturó una costilla.

En conversación con el matinal Nuestra Casa, de Canal 9, la víctima de la agresión entregó detalles de lo ocurrido y aseguró que el conductor lo habría intimidado en varias ocasiones antes de concretar el ataque.

Madre del joven apuñalado en Concepción dice que la empresa dateó al micrero

Pero quien también alzó la voz ante lo ocurrido fue su madre, denunciando la actitud que ha tenido la empresa Vía Láctea desde lo ocurrido.

“Mi reacción inmediata fue ‘Dios mío, paga el pasaje completo y no uses más la tarjeta’, porque vi en redes sociales cómo opinaba la gente, la infinidad de experiencias que tienen los estudiantes, que lo pasan horrible con los malos tratos”, lamentó inicialmente, apuntando a que el uso de la tarifa rebajada “es un derecho que todo estudiante en Chile necesita”.

“Me parece insólito que hasta el día de hoy se genere este tipo de conflictos, y la impotencia que me da con la empresa, cómo han tratado de encubrir al sujeto, es imperdonable. Se desentienden y dan a entender que ellos no sabían que el tipo dejó de ir a trabajar y lo desvincularon y la máquina fue dada de baja. Eso no es verdad”.

Según contó, ella se dirigió a ellos el día 27 de abril en la mañana, solicitando la revisión de cámaras y que ubicaran al sujeto, y ellos estaban al tanto de lo que pasó con su hijo.

“El tipo se fugó en el momento que yo llegué; lo datearon. Estaba trabajando en la terminal y se dio a la fuga. De eso son testigos carabineros de Chiguayante, porque uno de ellos tuvo la amabilidad de escoltarme de vuelta a la empresa Vía Láctea”, sostuvo.

Y añadió: “Ellos se negaron y dijeron ‘no sin una orden del fiscal’. Hay una actitud de no colaborar con la justicia”.

Cambio de actitud

En ese contexto, la mujer aseguró que le parecía muy sospechoso el cambio de actitud que hubo en la empresa, entre la primera vez que ella fue a preguntar, y la segunda, cuando llegó acompañada de un uniformado.

“El encargado me dio su palabra, me dio la mano y me dijo ‘señora, no se preocupe, le vamos a colaborar en todo. Vamos a conseguir las cámaras y se las vamos a hacer llegar’. A los minutos de que el sujeto se arranca y yo vuelvo con Carabineros, su actitud fue totalmente distinta. Doble cara total”.

“Mi mayor temor lo comprobé, y era que perdieran las cámaras”, lamentó también.

Sin embargo, en la esquina de San Martín con Caupolicán hay una cámara municipal de alta resolución que sería clave para respaldar la acusación de su hijo Roberto.

Estamos cruzando los dedos de que, al momento que Fiscalía solicite las grabaciones como medio probatorio, todavía estén y no se hayan borrado, que es ese nuestro temor”, reconoció.

Un llamado de atención

“Como papás, lo único que uno espera es que tu hijo llegue sano y salvo a la casa todos los días”, aseguró en la entrevista.

En esa línea, dijo que “ojalá este suceso sirva para que haya mayor regulación con los choferes. El chofer notoriamente estaba drogado y deberían pedirles un perfil psicológico. Uno pone la vida en juego con un sujeto que va manejando con pasajeros”.

“La micro iba llena y después nos enteramos de que era un recorrido pirata, sin registro ni bitácora, como dijeron en Vía Láctea. Ellos sabían, estaban al tanto de todo”, indicó.

La angustia de la familia

En la entrevista, el periodista ahondó en el momento en que Roberto llegó malherido al local que tiene su familia en el centro de Concepción, donde sus padres y hermana quedaron en shock al verlo.

Escucho ‘¡papá, me apuñalaron!’ y salí corriendo. Claudia salió tras de mí y abrimos el portón. Lo veo desfalleciente ahí”, recordó su padre.

“Lo impactante es cuando me dice ‘mamá, ayúdame’ y le empieza a salir sangre por la boca. Estaba mi hija y le digo que se suba atrás con él en el auto para que fuera presionando la herida. Matilde, que tiene 16 años, me dice ‘mamá, es tremendo el corte. Trato de apretar, pero se me hunden los dedos’. Yo le decía que presionara con ropa, con lo que fuera, porque estaba perdiendo mucha sangre”.

En ese momento, recordó la madre, su hijo comenzó a despedirse. “Me dice ‘mamá, perdona’ y hace un comentaro que ahora nos acordamos. Dijo ‘¿cómo me voy a morir por 300 pesos?’“.

Revisa la entrevista completa aquí: