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Rosa Sandoval lleva cuatro años buscando a su hijo, José Luis Rivera, desaparecido en Los Ángeles en julio de 2022. La última pista lo sitúa subiendo a un bus con dirección a la precordillera. A pesar de ser un estudiante ejemplar, dejó de asistir a sus exámenes y se descubrió que compró licor, a pesar de no beber. Una carta anónima menciona a Felipe y Jana como personas con información clave sobre su paradero en Huépil. Rosa pide a la policía investigar a estos individuos para poder encontrar a su hijo, convencida de que ya no está vivo.

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Rosa Sandoval busca hace cuatro años a su hijo, José Luis Rivera: se le vio por última vez en Los Ángeles, en julio de 2022.

La última imagen que se tiene de él, fue en el terminal rural de dicha ciudad, subiendo a un bus con dirección a la precordillera.

“Es un joven hermoso, cordial, muy buen estudiante. Él estaba ad portas de terminar su carrera de contador auditor. Estaba con sus últimos exámenes“, contó la mujer a CHV Noticias.

Rosa manifestó que le empezó a mandar WhatsApp, pero que luego desistió porque creía que lo “agobiaba”.

Sin embargo, su preocupación aumentó cuando la jefa de carrera de su universidad le dijo que José Luis no había ido a dar un examen: “Él no ingresó”.

Respecto a su última imagen, la progenitora explicó que “antes de subir al bus, compra licor y él no tomaba alcohol, nunca tuvo problemas de drogas”. Los últimos antecedentes lo ubican en la localidad de Huépil.

Posteriormente, se dio cuenta de que su hijo había dejado su teléfono celular en la casa, lo que incrementó sus dudas.

Lo cierto es que después recibió una carta anónima: “Son muchas las personas que saben, pero que no se atreven a decirlo”, fue parte de lo que decía la misiva.

También apuntaba a dis personas: Felipe y Jana, que tendrían información clave sobre la ubicación de José Luis.

En el citado medio, leyeron parte de la enigmática carta: “Le escribo para aportar lo que he investigado (…) Felipe deambula por la piblación Los Castaños y Arcoiris. También forma parte de este grupo la Jana. Ellos ocupan un ruco a orillas del río Huépil“.

En el escrito también se sugería que la policía los “apretara”.

Yo siento que si se investiga de inmediato a esas personas, yo lograría llegar a José Luis. Ya son cuatro años y no puedo andar a la ciega de la gente, porque ya todos retomaron su vida”, expresó Rosa.

Por último, y visiblemente angustiada, cerró: “Mi hijo ya partió de esta vida, yo lo sé. Que Dios me dé vida para lograr sepultar a José Luis, no hay momento en que él no salga de mi mente”.