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Los errores que hundieron a Andrés Sutar: revelan las pruebas tras el femicidio de Javiera Jiménez

Los errores que hundieron a Andrés Sutar: revelan las pruebas tras el femicidio de Javiera Jiménez
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El femicidio de Javiera Jiménez en Antofagasta involucró un mensaje falso de la víctima, una camioneta con rastros de sangre y contradicciones por parte de su expareja, Andrés Sutar Araya. La investigación reveló que Sutar intentó desviar sospechas, incluso enviando un mensaje simulando ser Javiera. Se descubrieron manchas de sangre en la camioneta y Sutar eliminó información de su teléfono durante la pesquisa. Testimonios señalaron una relación violenta entre Javiera y Sutar, quien argumentó que la joven se lanzó de la camioneta en movimiento. Sin embargo, evidencia forense y registros telefónicos contradicen su versión. Tras un extenso proceso judicial, Sutar fue condenado a presidio perpetuo calificado por el femicidio de Javiera Jiménez.
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Un mensaje enviado desde un número desconocido, una camioneta con rastros de sangre y una serie de contradicciones marcaron la investigación por el femicidio de Javiera Jiménez, joven que fue vista por última vez en agosto de 2022 en Antofagasta.

El caso terminó con una condena de presidio perpetuo calificado contra Andrés Sutar Araya, expareja de la víctima, luego de que el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal analizara los antecedentes que permitieron reconstruir lo ocurrido durante sus últimas horas con vida.

¿Qué se sabe sobre el femicidio de Javiera Jiménez?

Según reveló Bío Bío Investiga, uno de los elementos que llamó la atención de las autoridades fue el comportamiento del acusado después de la desaparición.

En ese contexto, se detalló que no solo entregó distintas explicaciones sobre el paradero de Javiera, sino que también intentó instalar una versión falsa mediante un mensaje dirigido a la madre de la joven.

La madrugada del 28 de agosto de 2022, dos días después de que su familia perdiera contacto con ella, la madre de Javiera recibió un texto que aparentemente había enviado su hija.

“Mamita, perdóname estoy bien no sabes por qué estoy pasando, atropellé a un hombre, …Andrés hizo lo que nadie más haría por mí… no quiso que me entregue y eso fue lo más feo que el fue a enterrar al que atropellé… juró no decirle nada a nadie… Saluda a mi abuela, a la xixi, a mi hermano. No me busques y borren este mensaje (sic)”, indicaba el escrito.

En un comienzo, Gladys, madre de la víctima, creyó que efectivamente se trataba de Javiera. Incluso fotografió el texto con otro teléfono antes de eliminarlo, tal como solicitaba el remitente.

Sin embargo, con el paso de los días comenzó a identificar expresiones y errores de escritura que no correspondían a la forma en que su hija acostumbraba a comunicarse.

Un mensaje que causó dudas

La indagatoria estableció que Sutar compró una tarjeta SIM exclusivamente para enviar aquel mensaje, con el propósito de hacerse pasar por la joven y desviar las sospechas sobre su responsabilidad.

No fue la única explicación que entregó, pues cuando sus cercanos le preguntaron por Javiera, sostuvo distintas versiones: que había viajado para someterse a una operación, que escapó después de atropellar a una persona o que simplemente la dejó en una rotonda.

Incluso, durante una videollamada con Gladys, el hombre aseguró que la joven había ingerido pastillas, escapado con dinero y considerado viajar a Talca con sus amigas.

Uno de los testimonios determinantes provino de un hombre que recibió una petición de Sutar poco después de la desaparición.

Según su declaración, el acusado llegó un domingo, cerca de las 20:30 horas, y le pidió limpiar urgentemente su camioneta, argumentando que pretendía venderla al día siguiente.

El testigo encontró numerosas manchas de sangre en el interior del vehículo, especialmente en el sector del copiloto, aunque también observó rastros en el volante, la palanca de cambios y otras superficies.

Frente a las consultas, Sutar atribuyó algunas manchas a heridas en sus manos y otras a un supuesto accidente en que un amigo se disparó en una pierna.

Asimismo, preguntó si contaban con luz ultravioleta para comprobar que no quedaran evidencias.

Antecedentes claves

La limpieza se extendió durante aproximadamente cinco horas. Pese al trabajo realizado, el testigo no consiguió eliminar completamente la sangre del cinturón de seguridad del asiento del acompañante.

Posteriormente, los peritajes policiales encontraron rastros de sangre humana en diferentes partes de la camioneta, pese a que aparentemente estaba limpia.

Sumado a esto, constataron que el cinturón del copiloto había sido cortado.

A estos antecedentes se sumó la conducta que mostró Sutar durante una entrevista policial el 2 de septiembre de 2022.

En aquella instancia, cuando todavía participaba en las diligencias vinculadas a una denuncia por presunta desgracia, comenzó a eliminar información de su teléfono frente al funcionario que lo interrogaba.

Adicionalmente, se negó a entregar el dispositivo, situación que contribuyó a que las diligencias tomaran un nuevo rumbo y se gestionara su detención.

Los investigadores también recuperaron imágenes eliminadas en las que aparecía con armas de fuego y chaleco antibalas en el desierto.

¿Qué ocurrió durante las últimas horas de Javiera Jiménez?

Los testimonios de la familia y las amistades de la joven permitieron establecer antecedentes sobre su relación con el acusado.

De acuerdo con sus cercanos, Javiera vivía un vínculo marcado por episodios de violencia física y psicológica, además de conductas de control y celos. 

Por ejemplo, su madre la vio por última vez el 25 de agosto de 2022, cuando compartieron una cena.

Durante ese encuentro le manifestó su preocupación por los rumores que vinculaban a Sutar con un homicidio, aunque Javiera intentó tranquilizarla señalando que el sujeto era “intachable”.

En tanto, una amiga de la víctima reveló que, poco antes de desaparecer, Javiera le había comunicado a Andrés que quería terminar la relación.

Durante la madrugada del 26 de agosto, el hombre llegó hasta el domicilio donde se encontraba la joven.

Según el relato de la testigo, golpeó insistentemente la puerta y ambos comenzaron a discutir antes de subir a una camioneta.

Los últimos mensajes que recibió la amiga desde el teléfono de Javiera llegaron entre las 06:51 y las 07:18 horas. Sin embargo, cuando intentó devolver la llamada, el aparato ya estaba apagado.

La investigación estableció que esas comunicaciones también las había enviado el acusado.

Un argumento que no convenció

Por su parte, Sutar sostuvo que durante el trayecto discutieron y que Javiera sacó un arma de fuego desde su cartera.

Junto a lo anterior, aseguró que logró quitársela después de un forcejeo y que posteriormente ella se lanzó desde el vehículo en movimiento.

Según su declaración, regresó a buscarla y la encontró tendida entre la berma y el pavimento. Luego la subió nuevamente al automóvil, pero no la trasladó a un recinto asistencial porque, según afirmó, sintió miedo.

No obstante, los antecedentes reunidos por la Fiscalía contradijeron aspectos fundamentales de ese relato.

Entre ellos, la amiga más cercana de Javiera explicó que la cartera que llevaba aquella noche era una Michael Kors de aproximadamente 20 por 20 centímetros, cuyas dimensiones, según sostuvo, impedían guardar una pistola en su interior.

Además, los análisis del vehículo no respaldaron la hipótesis de una caída desde la camioneta en movimiento.

Los peritajes también descartaron que las lesiones pudieran explicarse por un golpe de puño, mientras que la evidencia apuntó a la intervención de un arma de fuego.

“El Tribunal ha establecido, además, que la lesión se produjo al interior de la camioneta en el asiento del copiloto”, consignó la resolución judicial.

Otro antecedente relevante surgió del análisis de las comunicaciones telefónicas.

Los investigadores establecieron que, entre las 05:13 y las 06:16 horas del 26 de agosto de 2022, los teléfonos de Javiera y Andrés dejaron de registrar señal.

Aquello coincidió con su desplazamiento hacia una quebrada sin cobertura, ubicada en las cercanías de la Ruta B-400.

Precisamente en ese sector, el 12 de enero de 2024, después de 504 días de búsqueda, encontraron los restos de Javiera Jiménez.

El cuerpo permanecía bajo piedras de gran tamaño y presentaba señales de exposición al fuego.

La resolución del tribunal

El hallazgo se convirtió en una pieza fundamental para la investigación, que ya contaba con los análisis del vehículo, testimonios y registros telefónicos.

Finalmente, el tribunal estableció la responsabilidad penal de Andrés Sutar Araya en el femicidio de Javiera Jiménez y lo condenó a presidio perpetuo calificado.

A pesar de aquello, los jueces lo absolvieron de los cargos por porte ilegal de arma de fuego e inhumación ilegal.

Respecto del primero, consideraron que no existían antecedentes suficientes para acreditar la procedencia del arma ni su situación legal.

En cuanto al segundo, la resolución señaló que “los actos de enterrar y quemar el cuerpo no se consideran, en el motivo siguiente, como fundamento de agravante alguna”.