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Revelan mensaje que envió asesino de Javiera Jiménez a madre de la víctima para encubrir femicidio

Revelan mensaje de asesino de influencer Javiera Jimeénez para encubrir femicidio
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El Tribunal Oral en lo Penal de Antofagasta condenó a presidio perpetuo a Andrés Sutar por el femicidio de la influencer Javiera Jiménez. Sutar agredió a Javiera en un sector desértico, provocándole la muerte con un traumatismo craneoencefálico. Tras cometer el crimen, Sutar incineró y enterró el cuerpo, intentando encubrir sus acciones. Los jueces destacaron la gravedad de aprovechar la oscuridad y aislamiento del lugar, así como la afrenta hacia la memoria de la víctima al hacerse pasar por ella ante su madre. La defensa intentó argumentar circunstancias atenuantes, pero fueron rechazadas por el tribunal.
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El Tribunal Oral en lo Penal de Antofagasta condenó este lunes a presidio perpetuo a Andrés Sutar, tras declararlo culpable del femicidio de Javiera Jiménez, influencer de 23 años, ocurrido en agosto de 2022.

De acuerdo con los hechos que acreditó el Ministerio Público, el entonces conviviente de la joven viajó desde Calama hasta Antofagasta para buscarla en la casa de una amiga, luego de que ambos protagonizaran una discusión por WhatsApp.

Javiera subió a la camioneta de Sutar y juntos recorrieron distintos sectores de la ciudad hasta tomar la Ruta B-400, donde continuaron la discusión.

El recorrido terminó en un sector desértico y apartado de la Ruta B-400, en las afueras de Antofagasta.

En ese lugar, Sutar agredió a Javiera y le provocó un traumatismo craneoencefálico en la zona parietal derecha, lesión que alcanzó una gravedad suficiente para causar su muerte.

Posteriormente, el condenado intentó ocultar el crimen: incineró el cuerpo de la joven y luego lo enterró en una zona apartada.

El tribunal también consideró especialmente grave que Sutar aprovechara las condiciones del lugar y el horario en que ocurrió la agresión, ya que se trataba de un sector desértico, sin población cercana, sin tránsito y sin cobertura telefónica.

Los jueces descartaron que Sutar hubiera planificado previamente cometer el femicidio en ese punto de la ruta, por lo que no aplicaron la agravante de premeditación.

Sin embargo, sí establecieron que el condenado actuó durante la madrugada y aprovechó deliberadamente la oscuridad y el aislamiento del sector, sabiendo que nadie podría observar lo ocurrido ni acudir en ayuda de Javiera.

A esto se sumó una conducta posterior que el tribunal calificó como especialmente ofensiva para la víctima. Dos días después del crimen, Sutar viajó a Calama y compró un chip telefónico para hacerse pasar por Javiera ante su madre.

Andrés Sutar se hizo pasar por Javiera Jiménez y envió mensaje a su madre

Con ese número, el condenado redactó un mensaje para aparentar que la joven seguía con vida y explicar su supuesta desaparición.

“Mamita, perdóname, estoy bien, no sabes por qué estoy pasando, atropellé a un hombre… Andrés hizo lo que nadie más haría por mí… no quiso que me entregue y eso fue lo más feo que el fue a enterrar al que atropellé”, decía el texto al que tuvo acceso The Clinic.

“Saluda a mi abuelita, a la xixi, a mi hermano. No me busques y borren este mensaje”, agregara el texto.

Para el tribunal, esta acción constituyó “una afrenta a la honra y a la memoria de una mujer que ya no podía desmentirla”, ya que Sutar no solo terminó con la vida de Javiera, sino que además afectó su honra ante su propia madre.

Durante el juicio, la defensa solicitó considerar tres circunstancias favorables para el condenado, pero los jueces rechazaron todas.

El tribunal descartó la irreprochable conducta anterior debido a una condena que Sutar recibió cuando era adolescente por lesiones graves.

También negó la existencia de una cooperación eficaz, porque nunca existió un acuerdo de ese tipo con la Fiscalía.

Finalmente, rechazó la colaboración sustancial al esclarecimiento de los hechos, pese a que Sutar indicó un sector de la Ruta B-400 después de su detención.

Según el fallo, esa información solo removió “parcial y tardíamente” el obstáculo que él mismo había generado al ocultar el cuerpo, además de apuntar a una zona que la investigación ya había delimitado.