Este martes 17, Natalia, de 23 años, acusó haber vivido “un trato denigrante” tras ser declarada como caso sospechoso de coronavirus.

El hecho ocurrió primero en el Cesfam Dr. Hernán Alessandri de Providencia donde llegó cerca de las 13:30 horas y más tarde en el Hospital del Salvador, hasta donde fue trasladada junto a su madre, enferma crónica de 58 años.

En conversación con BioBioChile, Natalia señaló que acudió “porque queríamos vacunarnos por la influenza. Yo estaba resfriada, tenía mucho dolor de cabeza, tos, dolor de pecho, garganta, estornudos y escalofríos, pero sin fiebre”.

“Me dirigí al Cesfam y al preguntar la secretaria nos dijo que teníamos que tener una evaluación médica para saber si nos podíamos vacunar, esperamos una hora y media para esta evaluación médica y el doctor al evaluarnos nos empezó a preguntar datos generales”, sostuvo.

Sin embargo, el panorama cambió cuando el médico le preguntó dónde estuvo de vacaciones. Al señalarle que recorrió la carretera austral, y específicamente Caleta Tortel, el médico, según señaló, se puso nervioso.

Al nombrar Caleta Tortel el doctor se puso muy nervioso, empezó a sudar y me dijo que solo por estar ahí se activa el protocolo de sospecha por coronavirus”, explicó.

Actualmente Caleta Tortel se encuentra en una cuarentena de 14 días debido a que un ciudadano británico bajó de un crucero y circuló por la ciudad, el que fue diagnosticado más tarde con coronavirus.

Sin embargo, Natalia llegó de su viaje a Santiago el pasado 10 de marzo. “Se activó el protocolo a pesar de que yo reiteradas veces decía que no sabía cuándo había desembarcado”, adujo.

Pese a la situación de cuarentena de Tortel, la información oficial, disponible en el propio sitio web del Gobierno, señala que dicha embarcación llegó hasta la caleta el pasado 12 de marzo, más de una semana después desde que la joven dejó el lugar.

“Se activa el protocolo, me hacen cruzar por la sala de espera del Cesfam junto a mi mamá. El doctor, con su kit de emergencia y una enfermera nos preguntaba datos, ella hablaba por teléfono. Nosotras no entendíamos nada y nos dicen que se están comunicando con la seremi de Salud para notificar el caso de sospecha”, contó.

“Nos llevan a la sala de kinesiología, nos vuelven a evaluar y la enfermera, que nunca se presentó, dejó la puerta abierta para mirar el procedimiento y todos miraban hacia adentro”, detalló.

Agregó que después de eso, “cierran la puerta, la enfermera se va por atrás y nos hacen salir por un ventanal de 30 centímetros a la calle”.

Natalia le decía al personal que se encontraba con ella que se sentía “super discriminada”, sin embargo, nadie le respondía. “Se alejaban de nosotras, nos hicieron subir a una ambulancia y nos dijeron que nos íbamos al Hospital del Salvador a hacer el examen, pero teníamos que esperar cinco horas”, señaló.

En dicha situación la joven preguntó si podía comer, pues no había desayunado ni almorzado, sin embargo se le explicó que por el examen no era posible.