El Gobierno analiza una reforma estructural al actual sistema de indemnización laboral por años de servicio, con el objetivo de avanzar hacia un mecanismo “a todo evento” que permita a los trabajadores recibir una compensación económica al finalizar su relación laboral.
La principal diferencia con el modelo vigente radicaría en que el beneficio se entregaría independientemente de la causa que termine el contrato. De esta manera, también podrían acceder quienes renuncien voluntariamente o mantengan empleos de corta duración.
El ministro del Trabajo, Tomás Rau, explicó en conversación con Emol TV que la propuesta busca ampliar la cobertura de un sistema que actualmente beneficia a una parte reducida de los trabajadores.
“Hoy un poco más del 20% de las relaciones laborales terminan por necesidades de la empresa, por lo que solo un poco más del 20% tiene acceso a esa indemnización”, detalló el secretario de Estado.
Empresas financiarían la indemnización laboral con una cotización adicional
La fórmula que estudia el Ejecutivo considera que los empleadores realicen un aporte previsional extra para financiar la compensación de cada trabajador.
“El empleador tendría que aportar una cotización. En su momento la calculamos en torno al 1,8%, que sumada a la contribución actual al Seguro de Cesantía permitiría configurar una indemnización a todo evento”, explicó Rau.
Ante la posibilidad de modificar un derecho laboral histórico, el Gobierno analiza que la eventual reforma no tenga efecto retroactivo. Por lo tanto, quienes ya mantienen contratos vigentes conservarían los años de servicio acumulados bajo el modelo actual.
“Una idea en la que hemos trabajado es que esto rija para contratos nuevos, no para personas que ya llevan diez años en su empleo”, reveló el ministro.
Además, también se evalúa que el mecanismo de indemnización laboral pueda funcionar de manera voluntaria. Así, el nuevo sistema podría coexistir con la actual indemnización por años de servicio.