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Por qué divagar mentalmente o soñar despiertos puede hacernos bien

Por qué divagar mentalmente o soñar despiertos puede hacernos bien
Pexels (cc)

La deriva mental es una colección de procesos mentales con los que estamos ocupados por defecto, durante aproximadamente la mitad de nuestras horas de vigilia.

Incluye la planificación, las simulaciones mentales, el pensamiento creativo y otros procesos productivos, pero también puede incluir preocupaciones, pensamientos repetitivos, y otras actividades mentales que nos son menos deseables, según describe el neurocientífico Moshe Bar.

En una entrevista con Infosalus el exprofesor asociado en la Universidad de Harvard y en el Hospital General de Massachusetts cuenta que la divagación mental puede ocupar “el 47% del tiempo de vigilia”.

Además, alerta que divagar puede contribuir a la ansiedad y a la depresión; o por el contrario, estimular la creatividad, mejorar el estado de ánimo, así como aumentar la capacidad de concentración.

Señala así la vinculación que existe entre la divagación mental y el estado de ánimo: “Divagar mentalmente puede ser limitado, girar en torno a un tema determinado, o bien realizarse durante períodos prolongados”.

Sin pensamiento no podemos divagar a nivel mental

No hay divagación mental sin pensamientos, y este experto habló sobre la fuente principal de estos, y por qué pensamos estas cosas y no otras.

Él reconoce ser una gran pregunta, aún sin una respuesta clara: “Los pensamientos pueden desencadenarse por una estimulación externa, como al ver una película o escuchar a un amigo. Pero también pueden surgir por algún pensamiento o emoción y luego avanzar en función de nuestra memoria, o de nuestras metas, por ejemplo”.

Dice, además, que los pensamientos suelen ser coherentes y asociativos en el sentido de que un pensamiento está conectado con el siguiente, y así sucesivamente.

“Algunas veces somos conscientes de lo que ha iniciado un determinado pensamiento, pero en otras ocasiones son el resultado de procesos inconscientes. Es entonces cuando no estamos al tanto de la historia que lo ha llevado a ello”, explicó.

Qué nos hace divagar

Por otro lado, destaca que siempre divagamos sin darnos cuenta y asegura que solo somos conscientes de que nos hemos desviado después de que hemos terminado, no durante el tiempo en el que nuestra mente está viajando.

“Se sabe que la mente errante está fuera de nuestro control voluntario. No podemos decirle a nuestra mente que comience a divagar o que deje de divagar. Nuestra mente tiene mente propia”

A su vez, resalta que hay muchos factores que nos hacen divagar, como por ejemplo el hecho de estar aburrido por la tarea actual, como una conferencia o un viaje; puede que estés ocupado por una preocupación o por algún plan emocionante; o estás ocupado tratando de resolver algún problema de manera creativa y tu mente simplemente continúa trabajando hasta que lo encuentra.