Ahora sí parte el horario de verano: ¿cómo afecta este cambio en los trabajadores?
Con la llegada de la primavera, por fin le daremos la bienvenida al horario de verano y a los días más largos y con mayor luz.
Pero, este cambio de horario trae efectos en la rutina de la población, principalmente de los trabajadores. ¿Cómo podemos prepararnos? Al respecto, el Instituto de Seguridad Laboral (ISL) entrega algunos consejos.
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Adelantar una hora nuestros relojes no solo afecta el sueño, sino que además puede traer consigo una serie de causas que podrían eventualmente afectar el bienestar laboral.
Es por eso que desde el ISL señalan que el cambio de horario no solo modifica el ritmo de vida, si no también el ritmo circadiano, además altera la regulación de las hormonas y alborota el funcionamiento del cuerpo.
Hay algunos estudios que demuestran que aumentan las posibilidades de infartos al miocardio y las de accidentes cerebrovasculares.
Si se habla de efectos laborales directos, es probable que la persona tenga más sueño, agotamiento y mayor predisposición al estrés.
En resumen, los ‘síntomas’ asociados al cambio de horario son parecidos a los del jet-lag: fatiga, cansancio y somnolencia durante el día, además se puede presentar dificultad para conciliar el sueño por la noche, irritabilidad, falta de concentración y disminución del rendimiento físico e intelectual.
Considerando que un buen descanso es fundamental para poder cumplir con nuestras obligaciones, si usted busca prepararse para el cambio de horario y evitar estos síntomas, las recomendaciones son:
– Comenzar la semana anterior a dormir y levantarse más temprano.
– Mantener lo que se conoce como “higiene del sueño”: apagar televisores y pantallas una hora antes de irse a dormir.
– Generar una rutina en torno a este nuevo horario, incluso fines de semana.
– Evitar estimulantes como café, bebidas, nicotina, té, cacao y alcohol después de las 17:00 h.
– Comer algo ligero 2 o 3 horas antes de ir a dormir.
– Evitar siestas.
En caso de presentar trastorno del sueño, recuerda siempre visitar a un especialista y no automedicarte.