Los empresarios en Alemania se ven enfrentados a un dilema no menor: sus herederos no quieren asumir el control de sus compañías familiares.
Un ejemplo de esto es Klaus Eberhardt, quien se dio cuenta de que sus hijos no querían asumir el mando de su empresa tecnológica, iteratec.
Ante esto, tuvo una idea poco convencional: venderla a sus empleados.
Hoy, la compañía pertenece a 350 personas, una decisión que él tomó para asegurar su continuidad sin sacrificar sus principios.
“No me habría podido mirar al espejo si hubiera vendido iteratec solo por dinero”, confesó Eberhardt, de 65 años, a DW.
La compañía que suministra software a BMW y Deutsche Bahn, es un ejemplo de las dificultades que enfrentan muchas empresas familiares en Alemania para encontrar sucesores.
Según un informe del Banco Alemán de Desarrollo (KfW), casi el 70% de las pequeñas y medianas empresas (PYMES) considera que la sucesión es uno de los mayores retos.
Él no dudó cuando le ofrecieron un puesto ejecutivo en la empresa de software en la que trabajaba, y por la que ningún heredero mostró interés.
Se considera un “pionero”, tras adoptar el llamado modelo de fondos de búsqueda, creado por la Universidad de Stanford en EEUU.
Este sistema permite a los jóvenes emprendedores adquirir empresas con ayuda de capital privado.