Trastornos del sueño: un problema médico que se normaliza en lugar de diagnosticarse como tal
Dormir mal se ha vuelto parte del discurso cotidiano: estrés, exceso de trabajo o uso de pantallas suelen ser las explicaciones más comunes. Sin embargo, la evidencia médica es clara: los trastornos del sueño no son un problema de estilo de vida, sino condiciones clínicas que requieren diagnóstico y tratamiento oportuno.
Ronquidos persistentes, somnolencia diurna, despertares nocturnos o cansancio crónico no son síntomas normales del ritmo moderno, sino señales de alerta que pueden estar asociadas a patologías como apnea del sueño, insomnio crónico o trastornos respiratorios nocturnos. Cuando estos cuadros no se diagnostican, el impacto va mucho más allá del descanso.
“Dormir mal no solo afecta cómo nos sentimos al día siguiente, sino que aumenta el riesgo cardiovascular, metabólico y cognitivo”, explica el equipo médico liderado por José Marmolejo, CEO de HIS (Health Intelligence Solutions).
“Tratarlo como un hábito y no como un problema médico es uno de los grandes errores que seguimos cometiendo”, añade.
Durante años, la medicina del sueño estuvo asociada exclusivamente a exámenes complejos y hospitalarios, lo que contribuyó a postergar la evaluación clínica.
Hoy, el enfoque médico ha evolucionado hacia modelos más escalonados, donde la evaluación clínica integral y el uso de tecnología validada permiten diagnosticar a la mayoría de los pacientes sin necesidad de hospitalización.
Dormir mal no es normal: la importancia de detectar a tiempo un trastorno del sueño
Este cambio de paradigma busca priorizar el diagnóstico temprano, evitando que los trastornos del sueño se cronifiquen.
Estudios internacionales y la experiencia clínica coinciden en que detectar a tiempo permite prevenir complicaciones, reducir costos en salud y mejorar de forma significativa la calidad de vida de las personas.
Desde HIS destacan que el desafío actual no es solo tecnológico, sino cultural: “Necesitamos dejar de romantizar el cansancio. Dormir mal no es normal y no debería aceptarse como parte de la rutina”.
“El sueño es un pilar de la salud y debe abordarse con el mismo rigor que cualquier otra condición médica“, concluye Marmolejo.