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La Corte Suprema resolvió que Perseo, un gato adoptado por una expareja, quedara al cuidado exclusivo de uno de sus dueños y descartó alternar su estadía, debido al alto conflicto entre ambos y al posible impacto en su bienestar. El caso reabrió el debate sobre las mascotas tras una separación: en Chile no existe una figura legal de tuición ni pensión de alimentos para animales. Un abogado recomendó dejar por escrito acuerdos sobre cuidados y gastos, y planteó actualizar la legislación para considerar el bienestar de las mascotas.

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Una separación de pareja puede abrir un inesperado conflicto legal cuando existen mascotas de por medio, tal como ocurrió en el caso de Paulina y Rodrigo, quienes llegaron a la Corte Suprema para luchar por la tenencia de Perseo.

Recordemos que la expareja había adoptado al animal en 2021 y, tras el quiebre, surgieron diferencias sobre quién debía hacerse cargo de él.

Una de las partes solicitó establecer un régimen compartido, que contemplaba que el gato permaneciera un mes con cada propietario.

¿Qué se sabe sobre la disputa legal por Perseo?

En primera instancia, un tribunal de Osorno acogió la petición. Sin embargo, la Corte de Apelaciones de Valdivia revocó aquella resolución.

Posteriormente, la Corte Suprema confirmó que Perseo debía permanecer bajo el cuidado exclusivo de uno de sus dueños, descartando la alternancia propuesta.

Entre los antecedentes que consideró el máximo tribunal destacó el alto nivel de conflicto entre las partes.

Asimismo, estableció que la copropiedad del animal no bastaba para justificar un sistema de cuidado compartido, especialmente cuando su aplicación podía afectar el bienestar del felino.

¿Qué hacer con mi mascota tras una separación?

De esta manera, el caso volvió a instalar la discusión sobre qué derechos y responsabilidades tienen las exparejas respecto de sus mascotas.

Aunque para muchas familias los animales de compañía representan un vínculo afectivo importante, la legislación chilena todavía presenta limitaciones para resolver estas controversias.

Así lo explicó Bryan Véliz Campos, abogado y director de LegalFam, quien advirtió que actualmente no existe un mecanismo legal equivalente al cuidado personal o la pensión de alimentos que se establece para los hijos.

“Hoy en Chile no se puede demandar la tuición de una mascota. Los tribunales de familia no tienen competencia y, para la ley, el animal sigue siendo un bien. Tampoco existe una pensión de alimentos para mascotas, porque la pensión se debe a personas”, sostuvo.

En ese contexto, el especialista señaló que las disputas por animales de compañía pueden llegar a los tribunales civiles, donde las resoluciones han variado dependiendo de las circunstancias de cada caso.

De hecho, mencionó que en 2022 un tribunal de Santiago estableció un sistema de cuidado alternado para dos perros, quienes debían permanecer tres meses con cada uno de sus propietarios.

Para Bryan Véliz, la existencia de un acuerdo entre los antiguos dueños puede marcar una diferencia importante al momento de organizar el cuidado de un animal.

Desde su experiencia como mediador, el abogado recordó una situación en la que una expareja consiguió mantener un sistema de alternancia sin recurrir a una disputa judicial.

“Me tocó un caso con dos gatos. Acordaron un mes con cada uno, igual que en Perseo, cada uno se obligó a pagar sus gastos y tuvieron el apoyo de un veterinario. Funcionó bien. La diferencia es que hubo acuerdo. Lo que falla no es el régimen, es el conflicto”, relató.

“La pregunta no debería ser de quién es la mascota”

Bajo esa lógica, el director de LegalFam recomendó que las parejas que decidan terminar su relación dejen por escrito los compromisos relacionados con sus animales.

Entre los aspectos que el experto puntualizó que deberían definir se encuentran los períodos de permanencia con cada persona, la distribución de los gastos de alimentación y atención veterinaria, además de las responsabilidades cotidianas.

El objetivo es evitar desacuerdos que puedan perjudicar el bienestar de las mascotas y generar nuevos conflictos entre sus propietarios.

No obstante, el especialista advirtió que la posibilidad de alcanzar acuerdos voluntarios no elimina la necesidad de actualizar la legislación.

Más allá de las dificultades judiciales, Véliz planteó que estas controversias reflejan el lugar que los animales de compañía han adquirido dentro de los hogares.

En ese sentido, sostuvo que su importancia emocional debería tener un mayor reconocimiento en el ordenamiento jurídico.

“Para casi todos los chilenos, sí. No es igual que un hijo, pero los niños crecen con ella y perderla también duele. Merece una categoría especial”, afirmó.

Como referencia, mencionó la legislación española, que contempla el destino de los animales de compañía en los acuerdos de divorcio y considera su bienestar al momento de resolver controversias.

A juicio del abogado, Chile debería avanzar hacia una regulación que permita incorporar expresamente a las mascotas en los acuerdos de separación.

Asimismo, propuso entregar competencia a los tribunales de familia para que puedan intervenir cuando las exparejas no logren resolver sus diferencias.

Para el especialista, este cambio permitiría abordar las disputas desde una perspectiva que considere las necesidades del animal, en lugar de limitar la discusión a quién tiene derechos de propiedad sobre él.

“Cuando una pareja se separa, la pregunta no debería ser de quién es la mascota, sino cómo la cuidamos entre los dos”, concluyó.