Estás a punto de quedarte dormido, el cuerpo se afloja y, de pronto, una sacudida te devuelve a la vigilia, a veces con la sensación de haber caído al vacío. Es una escena que muchas personas reconocen, y según la especialista Elisabeth Crespo, médica familiar de la Pontificia Universidad Católica de Chile, en la mayoría de los casos es algo normal.

Crespo conversó sobre el tema con el portal 24horas.cl y explicó que estos episodios se conocen como sacudidas hípnicas.

Qué son y cómo se sienten

Los llamados “saltos del sueño” son movimientos musculares breves e involuntarios, es decir, que no controlas. Aparecen en el tránsito entre estar despierto y dormido, y también se les llama espasmos hípnicos.

Pueden afectar distintas partes del cuerpo. Según describió Crespo, se sienten como una patada, un tirón en los brazos o las piernas, o como esa caída imaginaria al vacío. En ocasiones traen un sobresalto que interrumpe el descanso.

Aunque pueden asustar e incluso despertarte de golpe, la médica los calificó como benignos, o sea, sin riesgo para la salud en la mayoría de los casos. Lo importante, agregó, es reconocer las señales de alarma y consultar a tiempo si los movimientos persisten o vienen acompañados de otros síntomas.

Qué los favorece

La especialista identificó algunos factores que aumentan la probabilidad de que ocurran. En sus palabras, “pueden verse favorecidos por el estrés, la falta de sueño, el cansancio y el consumo de cafeína”.

Dicho de otro modo, una semana de poco descanso, mucha tensión o varios cafés de más son un terreno propicio para que tu cuerpo dé ese salto justo cuando intentas desconectarte.

Las señales que sí deben preocuparte

No todo movimiento nocturno es inocente. La especialista advierte que hay señales de alerta que pueden indicar un problema mayor y que justifican una consulta médica a la brevedad. Según detalla 24horas.cl, son estas:

  • Movimientos muy frecuentes que interrumpen habitualmente el sueño.
  • Sacudidas que también aparecen cuando estás despierto.
  • Pérdida de conciencia o confusión después del episodio.
  • Mordedura de lengua o pérdida involuntaria de orina mientras ocurre.
  • Movimientos violentos que provocan lesiones.
  • Somnolencia excesiva durante el día.

Hay un escenario que no admite espera. Crespo fue clara en que “si los movimientos convulsivos duran cinco minutos o más, se repiten sin recuperar la conciencia o se acompañan de dificultad para respirar, acuda a urgencias de inmediato”.

La próxima vez que una sacudida te sorprenda al borde del sueño, el criterio es sencillo. Si ocurre de vez en cuando, sin otros síntomas, lo habitual es que sea un fenómeno corriente. Si se repite, te lesiona o te deja agotado durante el día, es momento de hablar con un médico.